sábado, 28 de diciembre de 2013

''No puede ser.''

Entonces me miré las manos, llenas de sangre, pensé ‘’no puede ser’’, y cerré los ojos con fuerza.

Entre tanto humo apenas podía si quiera ver a quien tenía delante, y no me refiero al entorno y mi visión, sino a mis pulmones y mi cabeza. Todo lo que podía percibir era de una forma distorsionada, supongo que mezclar vapor con líquido no fue una buena idea.
Pero aun así las burbujas continuaban bajando y yo seguía subiendo, con el aire verde que salía de la boca de la gente, y por mis propios labios, con la música que saturaba mis oídos y explotaba en mi cabeza, y con las miles de personas que allí estaban, bailando, o más bien, haciendo cualquier tipo de movimiento agobiante y brusco que entorpecía mis actos. Entre tantas sonrisas forzadas y no intencionadas nos perdíamos yo y mis pensamientos confusos, mis sentidos estaban entumecidos y apenas tenía conciencia de lo que hacía conmigo misma. Entonces, para terminar con la poca razón de ser que tenía sobre toda la realidad, le pegué el último calo a algo parecido a un tubo blanco y enorme que acabó conmigo.
Totalmente aturdida, salí de ese antro sola y ciega de sentidos y comencé el regreso a mi casa, o eso es lo que supuestamente hice, pues, después del justo momento en el que ese humo salió de mi boca por mis pulmones, perdí la conciencia del tiempo y del espacio, ya no era yo, simplemente no era nada, como un cuerpo sin alma.
 Rápidamente abrí los ojos, estaba hiper ventilando y no podía moverme.
Me encontraba tumbada en mi cama, el mundo me daba vueltas, intenté tranquilizarme y controlar mis extremidades, me levanté lentamente y empecé a asimilar todo lo que estaba situado a mi alrededor: cristales esparcidos por todo el suelo, (cosa de la que me di cuenta al apoyar mis pies descalzos en este), botellas y espejos rotos, las cortinas descolgadas y muchos papeles desordenados encima de la mesa. Todo era un caos fuera y dentro de mi cabeza, no entendía nada. Pasé unos cuantos minutos mirando a la nada intentando recordar algo de lo que pasó a noche, pero lo último que recuerdo fue una calada, seguida de un vacío de no se cuánto tiempo, y después despertar en mi cama.
Entonces, miré el espejo roto y pensé qué le pudo haber pasado para terminar así, y al observarlo vi mi reflejo de cintura para abajo en una esquina grande que no había conseguido romperse. Se me cortó la respiración, el corazón pasó a latirme a mil por hora y comencé a temblar.
Entonces me miré las manos, llenas de sangre, pensé ‘’no puede ser’’, y cerré los ojos con fuerza.



sábado, 7 de diciembre de 2013

Pero total, qué más da.

Tengo un 'te quiero' atragantado que no cesa en su intento de salir, y sé que si sigo fingiendo, voy a reventar. Y tengo mil canciones que me gritan en cada estrofa que nunca olvide, que me rasgan en la piel cada palabra que en su reverso trae a una persona, o un momento, o un lugar, con tinta invisible, y con sangre como recuerdo. Canciones que me dejan cicatrices con forma de dolor y depresión, y una bonita sonrisa rota que no quiere abandonar mi rutina. Guardo en mi cabeza demasiados borrones, tachones y pensamientos arrugados, y todos ellos, revueltos y amontonados, forman el caos más grande que jamás he sentido. Tengo apuntadas bajo cada baldosa de este suelo las veces que he caído vencida, y todas las veces que lo he dado todo por perdido y he estado a punto de rendirme; también tengo apuntadas en las tejas sobre mi techo las veces que he comido de este por tí, y supongo que seguiré contando. Tengo ralladas en mi mesa las más de mil noches de rabia y rencor que no he podido contener, y si no me crees, pregúntale a mi piel. He tenido todo el tiempo del mundo entre mis manos y simplemente las he abierto y he soplado para que se fuese, con un suspiro, como esperando a que algo bueno llegase, un milagro, algo que dejase cicatrizar a mis heridas, algo que nunca ha llegado. Pero nunca me he rendido, me habré fallado miles de veces, pero nunca me he rendido, y nunca me voy a rendir. Y podría seguir contando las piscinas de lágrimas de tristeza y desesperación que he llenado, o los hielos más fríos a los que mis sentimientos han superado, o las veces que me han sonreído las mañanas, me han alertado las tardes y me han devorado las noches, o las veces que he dicho 'estoy bien' y por dentro he pensado 'ojalá', o las veces que he creído sentir felicidad, o algo parecido, cuando en realidad solo eran ilusiones; pero total, qué más da.

martes, 26 de noviembre de 2013

Otro pedazo

Hablemos de sueños, bueno, seamos realistas, vivamos pesadillas.
Volemos bien alto hasta llegar al infierno, o aún mejor, soñemos que ahí arriba hay un cielo que nos va a salvar, o hagamos que algo inexistente exista, si total, de sueños vivimos, y de realidades morimos.
Hagamos que las temperaturas aumenten, aunque seamos de hielo por dentro, o consigamos que llueva bajo techo, venga, vamos a hacer ancho lo estrecho.
Vamos a llenar nuestros pulmones de humo, ¿por qué no? Vente a ahogar nuestras penas en Absenta y nuestros problemas en Vodka barato, o a intentar flotar entre nubes verdes, a cesar de desgastarnos un rato.
Vamos a fingir positividad mientras pensamos en echarnos la soga al cuello, vamos a sonreír por fuera y a rompernos más por dentro, qué más da. Vamos a echarle las culpas al tiempo, a las distancias, a los momentos, o como siempre a la vida, que es muy puta, aunque yo hoy en eso no entro.
¿Sabes? Con una mano agarro el karma, y rozo la suerte con un dedo (ni mala, ni buena, sino lo tercero), mi paciencia es mi mejor arma que se me esfuma cuando voy pedo, y cuando no, como más techo que mi pecho ha tocado suelo, (y mira que caigo veces, y mira que levantarme nunca puedo.)
Me estoy cansando de escribir tanta mierda, de mi rutina, de que siempre pierda.
Me estoy cansando de mí, y de lo que tengo de puertas para fuera.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Vamos directos al decimosexto pedazo

Para reconocer recuerdos tenemos ya camino escrito,
más lluvia que humo, y muchas, muchas hojas de papel,
con todos sus dobleces, como si de aviones se tratase.

Y podría contar cada noche que me he dormido a la luz
de tus ojos, pero prefiero contar las que voy viviendo.

Porque cualquier melodía se queda corta escuchándola
con tu voz en mi oído y tus manos recorriendo
la silueta de mi cuerpo.

Que quiero despertar los rumores que nos hagan eternas,
y dormirme entre tus sueños con sabor a dieciséis otoños
con sus dieciséis inviernos.

Y extinguir a todos esos demonios que te atrapan
siempre que intentamos llegar a la cima,
o eso creemos,
y que me lleven al infierno por ello si hace falta.

Que me conozco cada rincón de tu cuerpo,
cada lunar de tu espalda, y todos y cada uno
de los secretos que tu piel esconde.

E incluso por esa forma tuya de agachar la cabeza tímidamente
y sonreír de medio lado
dejaría mi vida entera a parte y, aún más,
mis verdades con sus mentiras.

Porque no he visto en el mundo miradas más sinceras que las tuyas,
ni textos que griten más que tus silencios,
con todos sus puntos y comas,
sus espacios y sus tempos.

Y porque ni el más fuerte de los sentimientos
puede igualar a lo que me llena el pecho
cada vez que te pienso, (y mira que invierto tiempo en eso.)


Maldita dulzura la tuya que me hace sobrepasar siempre los límites,
perder la cordura y llevarme de cabeza a la locura
con solo rozarte.

Déjame perderme en tus ojos y beber de ellos,
o encontrarme ahí donde los vértices de tus piernas se unen
para dar lugar a un solo cielo.

martes, 12 de noviembre de 2013

The final Riot intro

So your father told you once
that you were his princess,
you won't see the castle,
you cannot find your prince.
And now you've grown a lot
and your dress don't fit right,
your daddy's not a hero,
he stole your chariot.

So here you are in pieces
trying to prove to us it's real,
the softness of your smile
and the lies you want to feel.
The scales beneath your skin
are showing off today,
there's evil in your heart
and it wants out to play.


And I have made a home here,
for me,
you'll burn it down with your fantasy.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Y ya vamos por el décimo

Es triste ver cómo te rompes, y cómo todos tus pedazos se los va llevando el viento, pero es más triste ver cómo pasas de romperte en mil pedazos a desgastarte poco a poco, con el tiempo. Ver cómo ya no puedes llorar, porque ya no te quedan lágrimas que derramar, o ver cómo todos esos sentimientos tan fuertes que siempre has tenido ahora te convierten en piedra, y dejas de sentir. Es triste que tus reflejos hayan visto más sonrisas falsas que sinceras, o que llegues incluso a olvidar la sensación de reír a carcajadas. Dejar de sentir ilusión por las cosas y pasar a sentirte en una agobiante y constante rutina. Es triste ver cómo te empieza a invadir más pesimismo que felicidad, o cómo la ansiedad es una cosa más de tu día a día, cómo ya no ríes ni lloras, simplemente te limitas a vivir, o algo así. Es triste que pases a mantenerte en silencio mientras te haces daño a ti misma, y que al final nadie se de cuenta de lo que te pasa, pero eso está bien. Está bien no estar bien. Es triste acabar encerrada en ti misma, acabar sintiéndote como tu alma en tu propio cuerpo, esperando a que llegue alguien o algo que te saque de esa depresión, de esa desesperación, y es triste ver como ese 'algo' nunca llega. Es triste sentirte así, sentirte inútil, sentirte muerta por dentro, aunque supuestamente respires por fuera, pero más triste es ver tu vida pasar y no formar parte de ella.

miércoles, 30 de octubre de 2013

El noveno pedazo

Soy más sentimientos que cabeza, 
más duda que verdad, 
más pensamientos que tristeza,
y más piedra que cristal. 

Y cicatrices, sobre todo soy cicatrices.

Y de tanta cicatriz he llegado a ser 'más coraza que corazón', he llegado a comer suelo y techo, permanecer en mil triángulos, y a saber más de labios que de las cabezas que los mueven, y de ambos. Y seguimos contando.
He llegado a tocar con una mano la cima y con la otra el fondo, el cielo y el infierno, la verdad y la mentira, y aun creyendo que me arrepentiría de todo, con el tiempo no lo hice de nada. 
He llegado a mentir a la suerte mirándole a los ojos, y a la vez no haberme atrevido a mantenerle la mirada fija a la felicidad, a parpadear justo en el momento menos indicado, a guiñarle un ojo al karma y que, en consecuencia, me haya derivado en este inmenso caos.
He llegado a serle sincera a una gran mentira, a convertirme en una inocente en manos de un titiritero, a volverme pluma en un huracán, y a la vez esconderme detrás de un escudo de mentiras, volverme más hija de puta de lo que debería, anclarme a mis ideas con tal de no salir herida, y a nadar en aguas llenas de tiburones, con el pequeño detalle de que yo era la única que sabía que estos eran vegetarianos.
He llegado a dejarme la voz gritando en silencio, a dejarme los pulmones entre calada y calada, a ahogarme entre vaso y vaso, a dejarme la poca piel que me queda entre tantas cicatrices, y a aprender a mantener la respiración y huir cuando todo se pone demasiado turbio.
He llegado a querer con locura, y a formar parte de esa locura, a acabar pensando con cordura y aún así seguir haciendo las cosas mal, por el simple echo de conocer lo prohibido, pero también he amado como nadie lo ha podido hacer nunca, y he llegado a dar una gran parte de mí en un amor ciego, con mi fe y dos dedos de frente, arriesgando, y supuestamente ganando.
He llegado a ser ese ''amor de verano'' y un ''amor extranjero'', ese ''tanto tiempo para conseguirte para perderte en tan solo un día'', ese ''has ordenado mi caos y ahora te vas con una parte de mi'', ese ''sé mía esta noche'' o ese ''para siempre'' que nunca me han dejado cumplir. He sido ese beso, esa caricia, ese abrazo, ese orgasmo, esa mirada, ese escalofrío, ese mordisco, ese arañazo, he sido todo eso.
He llegado incluso a ser yo misma, después de tanto tiempo sin serlo, a pasar por mil facetas, a ganar miles de apuestas con el mundo, y a perder otras tantas, he llegado a ser feliz, y a no serlo.

Y, aún por encima de todo esto, lo que nunca estará en pasado serán mis cicatrices, también llamadas 'recuerdos', que nunca van a desaparecer de mi cabeza, de mi piel.

domingo, 13 de octubre de 2013

El octavo pedazo

Otoño, pero invierno en su interior
las miradas se clavaban como puñales
y ella esquivaba tus ojos incesantes
que buscaban volverla a llevar al dolor.
El humo os llenaba, como siempre,
de tus pulmones a tus labios,
de tus labios a su boca,
y de su boca a cada recuerdo
que le hizo romperse
y hacer que se rompa cualquiera que le toca.
Pero sin rozaros en ningún instante,
se podía notar lo que tus palabras no le decían
o lo que no se atrevían a decir,
lo que tu corazón pensaba desde hacía mucho tiempo
y tu cabeza nunca tuvo los cojones de admitir.
Y todos esos sentimientos
se han perdido para siempre,
tú sientes, pero lo escondes,
ella se esconde y así no siente.
A lo mejor, si ese humo hubiese llevado palabras
todo habría sido más fácil,
o a lo mejor esas palabras
siempre debieron haberse quedado en eso
en el humo que se escapa.

lunes, 7 de octubre de 2013

Y aquí me sigo rompiendo, siete veces ya

Y volviendo al tabaco y el café:
http://gritandoensilencioges.blogspot.com.es/2013/01/tabaco-y-cafe.html

-Aquí me encuentro, con un cigarrillo en una mano y una taza de café recién hecho en la otra. Y no sé si darle una calada al cigarro, de estas que te llenan completamente los pulmones o un buen sorbo al café, de estos que te llenan de sabor ¿Qué hago ahora? ¿Qué estoy haciendo?


-Lo sabes, lo sabes demasiado bien. Sabes que necesitas tomarte ese café, pero también que deseas fumarte ese cigarro. Y hay una gran diferencia entre ''necesitar'' y ''desear'', eso que necesitas es lo que más te conviene, lo que te va a hacer más bien, lo que sabes que es lo correcto y, al fin y al cabo, te dará una felicidad más duradera, pero eso que deseas es lo que más quieres y lo que más llama tu atención en este instante, lo que te atrae y por lo que lo dejarías todo, solo por conseguirlo un simple segundo, al fin y al cabo, lo deseas.


-Estoy harta de esta situación, de estar entre el bien el mal, lo correcto y el error, el cielo y el infierno, lo momentáneo y lo duradero. Estoy harta de tener que elegir entre mis dos mayores vicios para siempre acabar igual, hecha una gran mierda.

-Derrama el café, apaga el cigarro, y dame tu mano. Vamos a fugarnos y a dejar todo esto atrás, voy a hacerte feliz sin cigarros ni café, simplemente por mí misma. Vas a ser feliz.


-¿Sin vicios?


-Solo yo.


-¿Para siempre?


-Para siempre.

domingo, 6 de octubre de 2013

Mi sexto pedazo que me rompe un poco más

Me falta el aire, me asfixio,
¿Qué cojones le pasa a esta habitación?
Presión en mi pecho, ya no respiro
solo se oyen los latidos de mi corazón.
Me paro, lo pienso, soy solamente yo,
o quizá es mi música que grita mis pensamientos,
y el espejo que ahora me ve llorar, y sonreír no me vio
me dice que no merezco tantos sufrimientos.
Respiro, lo intento, pero no encuentro qué me pare
y me haga mantener la calma para volver a respirar,
solo quiero que esta mierda de situación acabe
y lo único que consigo en mi silencio es gritar.
Y aquí sigue, la música sonando y mi corazón acelerando
mi silencio sigue gritando y mi alma no da más de sí
cada vez va dando menos y mi respiración se va frenando
hasta que pierdo la conciencia y salgo yo de mi.



Mi quinto pedazo, con ''C'' de cinco, y de ti.

Enamorarse es de valientes.
O de cobardes, según cómo lo mires.
De todas formas, ¿Qué mas da?
El caso es enamorarse.
De tus labios, de tus ojos,
a primera vista, o a última,
de tu olor, de tu voz,
de tu físico, de tu mente,
desde un principio, o con el tiempo,
de unas palabras dichas en el momento justo,
o del silencio más preciso,
de tu piel, de tu sabor,
en un día, o en una eternidad,
de tu forma de besarme
o de hacerme el amor,
o del simple tacto de tu pelo,
de la forma en que me miras
o tu forma de rodearme con tus brazos,
de tu cuello, de tu lengua,
de lo bien que queda tu cuerpo en mi cama,
de tus manos, de tus caricias,
o por el simple echo de que me haces feliz.
Puedes enamorarme de mil maneras,
o de tan solo una.
De todas formas, ¿Qué mas da?
El caso es enamorarme.



domingo, 29 de septiembre de 2013

Y ahí va el cuarto pedazo

Que de piedra me sienta por fuera, ¿Y por dentro? Por dentro de acero.
Y fría, jodidamente fría, para que las pocas lágrimas que pueda llegar a derramar se congelen antes de ser vistas, que no lleguen a resbalar nunca por esa piedra que me hace de fachada, que hace que ya no pueda sentir nada, que sea solo cuerpo y que desaparezca el alma.
Y que mi corazón de acero pueda dejar de latir por alguien o por algo, y sea solamente un pedazo más de mi, y a la vez una carga menos, como empieza a ser mi rutina.
Y que mi cabeza fría como el hielo no se deje llevar nunca por los sentimientos, las sensaciones o los recuerdos, y que a la vez sea totalmente impulsiva. Que se controle a sí misma sin control.
Que mi voz helada no vuelva a temblar o a quebrarse nunca, que sea firme y serena. Que sepa cómo gritar en silencio y susurrar mentiras camufladas entre verdades para hacerlas parecer dulces y piadosas.
Y que por mil golpes que me den no vuelva a llover, ni vuelva a tomar decisiones que me marquen hasta mi propia piel, incluso cada rincón de mi cabeza o cada palabra que salga de mis labios, que no encuentre soluciones en errores ni vuelva a caer en los mismos círculos, que no me derrita nunca con el calor de unos ojos por el hecho de ser de hielo, y que cada canción me sea indiferente y cada número sea una simple cifra.
Que todo sea tan fácil como convertirme simplemente en piedra, hielo y acero.
Y que quiera hacerlo o no quiera, como siempre, tan impulsiva.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Y qué bien quedan tus manos por mi espalda, tus labios callando los míos y tus ojos diciéndome más que las palabras, y qué bien queda tu piel con  mi piel.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

El tercero de mis pedazos

Perder las formas entre tus sábanas,
y dejarlas ahí perdidas para siempre.
Perder la cabeza con la música bien alta,
y no bajarla bajo ninguna circunstancia.
Perder los papeles ante la duda,
y crear el caos más grande.
Perder la inocencia en una palabra,
y llevar el mando, y ser quien mande.
Perder la vergüenza desabrochando botones
y acabar con más ropa en el suelo que en los cajones.
Perder el miedo a lo desconocido,
y arriesgar, simplemente arriesgar.
Perder todo lo apostado en un segundo,
y aún así levantarte y ponerte a andar.
Perder el norte al mirarte,
y que no me importe nada, me sobra el mundo.
Perder la fe en todo lo bueno,
y encontrarla en tus labios.
Perder los estribos ante tus contradicciones,
y acabar perdida otra vez entre tus sábanas.
¿Y si vienes y te pierdes tú en mí?


martes, 10 de septiembre de 2013

El segundo de mis mil pedazos

Ojos cálidos, corazón de hielo,
no te atrevas a decirme que me fui sin avisar.
Me llevaste bien alto, hasta el jodido cielo,
y entre tanta  mentira me dejé llevar.

Desde ahí arriba fuiste tú quien me soltó
aunque tu puta indiferencia no lo quiera aceptar,
y rozando el suelo alguien más me cogió,
yo me agarré fuerte, y no me pienso soltar.

No intentes borrar lo que está en permanente
con mil lágrimas que sabemos que no son verdad,
quemando el pasado y congelando el presente,
o removiendo simplemente entera la ciudad.

No intentes encontrarme entre los recuerdos,
o con gente que ahora en mi vida está de más,
o con canciones con temas como 'te echo de menos',
porque si siempre vienes fácil, fácil te vas.

Y mientras fumas, recuerda, ¿Quién era tu fuego
cuando el mundo entero te pesaba encima?
El problema es que estoy cansada de seguirte el juego,
mientras te quedas fumando, yo llego a la cima.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Uno de mis mil pedazos

Qué bien queda tu piel con mi piel, tus ojos clavados en los míos, tus manos en mi cintura o recorriendo cada lunar de mi espalda con caricias, despertando escalofríos y durmiendo miedos.
Y qué bien suena tu voz en mi oído, diciéndome con susurros que ni quieres irte ni te has ido. Y tu olor en mi ropa, y tu ropa en mi suelo, y tu silueta en mi cama, y en mi almohada tu pelo.
Qué bien les quedan nuestras canciones a nuestros recuerdos, el latir rápido en un momento lento, y las estrellas por techo o esa sensación en el pecho, porque nos queda todo por hacer, y que lo mejor aún no está hecho.
Qué bien nos mira ese futuro lejano, que le va diciendo al presente que sea lento, que ya habrá tiempo de todo, y que no le haga caso a ese pasado imperfecto, que lo único que tenemos es el ‘’ahora’’, y que el resto del tiempo está muerto.
Qué bien hablan las mentiras y qué poco las creemos, que solo me bastan tus labios por mi cuello para saber que podemos, que en lo que sea vencemos, que seamos un ‘todo’ juntas, y que juntas ante todo estemos.
Qué perfecto es tu sabor, y el poder probarte por las noches, el poder saborearte por los días  y aprovecharte en sueños, que estos son solo nuestros, que no tienen más dueños.
Qué suerte la de haberte conocido, haberte tenido y no haberte perdido. Qué suerte la de convertirte en mi presente y verte en mi futuro, y por encima de lo que diga la gente que consigamos hacer fácil lo que los demás hacen lo más duro.



Adiós sueño, hola insomnio

Parece que hoy no toca dormir, lo que toca es joderse.
Iba a empezar todo esto escribiendo mil recuerdos, mil números, mil letras de canciones o cualquier cosa que se me pasara por la cabeza en este instante, que son muchas. Pero en el fondo solo sería sacar la misma mierda una y otra vez.
Así que simplemente voy a optar por romperme en mil pedazos y dejar que cada uno de esos pedazos se quede grabado en una entrada aquí, la cual más deprimente o intento de alegre, con tal de no llegar a explotar en la vida.
Y que se pueda sentir cómo esas entradas gritan.
Cómo gritan en silencio.


jueves, 22 de agosto de 2013

Y ya he visto tantos ‘te quiero’ que ya no sé cuál creerme

El miedo ya me llenó, ya me llevó, y ya me ha hecho pasar por tantas montañas rusas que ya no me queda más adrenalina que la de los besos que me puedan llegar a dar, la que viene con las luces apagadas y la música a todo volumen, o la que me trae una simple canción en mis cascos. He puesto tantos recuerdos falsos encima de los verdaderos que ya están todos aplastados y arrugados y no sé por dónde cogerlos, aunque tampoco es que quiera volver a verlos. También he aplastado todos mis sentimientos, por el mero hecho de que quizá en ese pasado también aplastado no quise volver a sentir, o simplemente no quise volver a sufrir, y para eso es necesario sentir. Puede que ahora sea toda de piedra, o que sea simplemente la fachada que envuelve un cristal completamente fino y frágil la que es de acero, pero el caso es que por muchos golpes que me den ya no me duele, porque todo lo que me tenía que doler ya me ha dolido, porque ese exterior de piedra, de acero, ahí está, protegiendo lo de dentro, protegiéndome a mí misma. Supongo que mi felicidad ya ha pasado por tantas manos de tantos títeres que jugaban con ella a sus anchas, que hacían malabares con mi presente, mi pasado y mi futuro, y ella se ha caído conmigo tantas veces que está cansada de no pertenecerme, cuando mi felicidad debería ser solo mía. A veces llego a pensar que he sido dueña de tantas mentiras escondidas en mi cabeza o salidas de mi boca que ya no creo en las verdades, o en que la gente pueda llegar a ser totalmente honesta conmigo, puesto que nunca nadie lo ha sido, ni si quiera yo misma. Y ya hace tiempo que perdí la fe, y que empecé a pensar que lo único que existe por encima de todo, de todos nosotros, es la música, que siempre suena más alto que mi conciencia.

Y ya he visto tantos ‘te quiero’ que ya no sé cuál creerme.
O quizá lo sé demasiado bien.

lunes, 19 de agosto de 2013

XVI

Empecemos de cero,
contando desde el dieciséis,
o desde cada lunar de mi espalda
que has recorrido a caricias
y a besos.
Muérdeme,
a mí y a mis ganas de que me ganaras,
de perder, de perderme en tu piel,
y de no perderme nada
de lo que me gritan tus ojos
color miel.
Susúrrame
te quiero’s perdidos entre sábanas,
que suba la música, que baje las luces,
entre tus dudas
que no cese la verdad
mientras me desnudas.
Bésame,
miedos aparte, nos falta el calor
que llega siempre veloz
como aviones de papel,
tenemos el valor y nos sobra la ropa,
con todo el tiempo para nosotras,
¿A qué estamos esperando
para usarlo a nuestro favor?


sábado, 3 de agosto de 2013

El cielo, o el infierno, quién sabe

Encerrada en una burbuja en la que toco el techo con la cabeza y cada rincón de esa esfera totalmente cerrada con tan solo estirar los brazos. Noto cómo su tacto suave y húmedo se vuelve de repente duro y frío, de metal.
Y empieza a rodar.
Cuesta abajo, sin rumbo, doy vueltas y vueltas, y veo cómo este metal se va volviendo transparente y cómo a lo lejos aparece un acantilado por el que, como siga con este rumbo, caeré.
Y efectivamente, caigo.
Caigo miles y miles de metros de forma descontrolada, sin frenos.
Pero justo antes de llegar al suelo, esa bola vuelve a convertirse en una burbuja, que explota al contacto con la tierra y hace que casi me mate, que casi muera.
Tres paredes me rodean en un segundo, dos a los lados y una a mis espaldas, y poco a poco veo como de estas dos primeras empiezan a salir unos gigantescos pinchos, y cómo se van juntando cada vez más y más. Solo tengo una opción, una salida. Correr.
Y salgo corriendo entre esas dos paredes que parecen interminables, cuyos miles de pinchos quedan cada vez más cerca de mi piel, y me empiezan rozando mientras huyo a toda velocidad, y acaban rasgándome totalmente. Al fondo hay una salida, una luz tan brillante que, cuanto más me acerco a ella, más me ciega. Pero solo me queda correr hacia ella o morir destrozada por esos pinchos de metal.
Noto cómo las gotas de sangre resbalan por mi piel que no deja de romperse, de rasgarse, no puedo dejar de correr, tengo que llegar al final de este pasillo que me está matando.
Y llego.
Y justo antes de poder ver el final de esas paredes, esa luz me come, y me quema.
No sé dónde estoy, no sé a dónde he llegado, qué lugar es este. Solo sé que es lo suficientemente brillante y precioso como para poder ser el cielo, y a la vez lo suficientemente caliente y agonizante como para poder ser el infierno.

viernes, 2 de agosto de 2013

02082013

Por encima de tus hombros sujetar el mundo entero,
no poder mas y, simplemente, soltarlo,
y dejar que pase como de mil metros a cero.
Que se rompa,
que se quiebre completamente,
ese mundo que tuviste en tus manos,
que te hacía creerte tan fuerte.
Esa razón para seguir a delante,
de confiar ciegamente
y dejar de fallarte.
Que ahora se ha roto
y con él tu conciencia
y si de alma te quedaba poco,
que desaparezca.
Soltarlo, y gritar con todas tus fuerzas,
gritar en silencio
hasta que simplemente
mueras.


jueves, 1 de agosto de 2013

01082012


Bésame,
simplemente bésame.
Y después de hacerlo,
mírame a los ojos y dime,
¿Qué ves?
Fíjate como esbozo una sonrisa,
por ti, por mí,
por nosotras,
porque no tenemos prisa,
porque nos sobran los ‘otras’
¿Qué has visto?
Mi cabeza, y las veces que te he pensado,
y las veces que pudimos irnos,
y sin embargo nos hemos quedado.
Por favor, quédate,
porque ahora te necesito más
de lo que ya te he necesitado.

martes, 23 de julio de 2013

Mi conciencia IV

Me he perdido,
en tus precioso ojos oscuros,
en tu pelo, o en tus manos
cuando me cogen por la cintura
y me acercan a tus labios.
En tu sonrisa a milímetros de la mía,
en tus caricias que se pierden
a su vez
por mis piernas, por mi espalda,
en pensarte de noche, en vivirte de día.
En cada momento que pasa volando,
como aviones de papel, o en tu recuerdo,
en perdernos por Madrid de vez en cuando,
en las palabras que salen de tus labios,
que muerdo.
Me he perdido en todo este miedo
que me come, que me rompe poco a poco,
pero que desaparece simplemente
cuando te toco
cuando te tengo.
En cada sonrisa que me llena
que me tranquiliza totalmente,
en el hecho de que seas tú misma
y el ‘que le jodan a la gente’,
que te quiero,
y ese ‘te quiero’ no miente.

domingo, 21 de julio de 2013

Brick by brick

A veces es necesario construir un muro que te separe de todo lo que te rodea, que haga de barrera entre tu cabeza y el resto del mundo, entre lo que sientes o piensas y lo que te hacen sentir o pensar, cuyos ladrillos estén hechos de promesas, y cuyo cemento esté hecho de sueños. Tuyos, solamente tuyos.
Tus promesas, tus sueños, tu barrera, tus ideas, tus pensamientos, tu decisión.
Encerrarte dentro de ese muro de forma que ya no pueda afectarte nada desde fuera, que todo lo malo no pueda pasar esa barrera, haciendo que el interior no sufra, que tus sentimientos ya no sientan, que tu cabeza ya no piense en sentir, que no haya sentimientos, que no quieras sentir, que no sientas. Y que en el caso de que algo se tenga que romper, sea uno de los ladrillos, una de esas promesas, de los sueños, que se rompa toda esa armadura y se quede en ruinas, pero que nunca seas tú mismo. Que se rompa el muro, que se rompa el mundo antes que tú.
Y en el caso de que de verdad quieras sentir por alguien, seas tú quien le deje quitar cada uno de esos ladrillos, que se lleve tus promesas y tus sueños, y estar seguro de que estarán en buenas manos.

domingo, 14 de julio de 2013

Mi conciencia III

Deja de comerme la cabeza,
y empieza por comerme la boca.
Ni tan santa ni tan puta, simplemente
tan idiota.
O idiotas, como somos,
como siempre hemos sido,
pero lo bueno es lo que viene,
y lo malo es lo que ya se ha ido.
Ahora ven, sal de mi cabeza y ven a mi lado,
déjame morderte cada centímetro de tu piel,
déjame empezarte en un 'nunca acabado',
y clavar mis ojos en tu mirada color miel.
Susurrarte al oído,
mientras tu silueta me siente,
que mi verdad no se ha ido,
y ella misma no te miente.
Así que ahora, simplemente, ven,
deja que el tiempo pase
entre besos, miles de ellos,
lento como aviones aviones de papel,
o como veloces destellos.



sábado, 6 de julio de 2013

Recuerdos

No son solo ideas que están guardadas en nuestra cabeza, nuestros recuerdos están en cada cosa que hacemos, cada día que vivimos, cada momento, cada jodido segundo de cada jodido día de nuestra jodida vida.
Para recordar esos recuerdos, aunque no queramos, inconscientemente los atribuimos tanto a objetos que vemos cada día, como a constantes rutinas, imágenes que alguna vez vimos, frases o palabras de las que solo nosotros mismos conseguiríamos sacarles todo su significado, a un tono de voz que para otros es indiferente, pero para ti es un  mundo, a simples detalles que nos hacen sentir cosas que sin esos recuerdos no sentiríamos, a colores o signos o cualquier cosa por simple que sea que nos hace volver a un momento en concreto y sacarnos una sonrisa, o lágrimas, a olores que hacen que nos recorran sensaciones que solo entendemos nosotros mismos, tan especiales...
Mi vida gira en torno a una cosa, la música, y por  suerte o desgracia yo pongo la mayoría de mis recuerdos en ella, quiera o no quiera hacerlo. Cada persona que ha tenido o tiene importancia en mi vida tiene su canción, o canciones, o grupo, o grupos. Para mí cada canción es un recuerdo de cualquier cosa, porque para mí cada canción tiene su instante, y cada instante tiene su canción. Eso quiere decir que, cada vez que escucho una canción, puedo llenarme de recuerdos preciosos y felices que me sacan sonrisas y me hacen sentirme con ganas de seguir a delante, o puedo llenarme de recuerdos tristes y deprimentes que solo consiguen sacarme lágrimas o querer que esa canción acabe para no sufrir más. El hacer de mis canciones mis recuerdos ha hecho que, o bien quiera escuchar constantemente una canción para recordar así constantemente a una persona y ser feliz con ello, o no poder volver a escuchar nunca más una canción porque trae demasiados recuerdos demasiado malos.
Ojala pudiese borrar los recuerdos, borrar de esas canciones todas las cosas malas que me puedan recordar, o borrar a las personas para que no puedan crear más recuerdos malos, o borrar mis sentimientos, ojalá, si fuese fácil. Lo que sí que tengo claro es que no pienso borrar mis canciones, mi música,  mi vida.

Hace tiempo

Hace tiempo me prometí a mí misma que nunca volvería a llorar por alguien que no lo mereciera.
Y desde entonces, no he vuelto a llorar por nadie.
Porque si alguien mereciera mis lágrimas, no me haría llorar, me haría feliz. Mi problema fue que puse mi felicidad donde debí poner solo una parte de mis alegrías, y así acabé. Jodidamente rota, triste, perdida, desconfiada, inestable, destrozada, indecisa y sobre todo, infeliz. Y entonces pensé: ¿Qué cojones hago yo ahora conmigo? ¿Cómo voy a ordenar ahora todo este desorden? ¿Cómo voy a volver a ser feliz si mi felicidad se ha ido?
Todas las cosas tienen un principio y un fin, y si por el camino se van desgastando, tienen un fin más temprano. Lo bonito es efímero, lo especial es único, y nada es eterno por mucho que quieras que lo sea. No se echa de menos a la persona, sino a lo que tuvimos con ella, a lo que nos dio esa persona que nos hizo tan  felices. Pero eso no lo sabemos, y por eso, cuando algo se acaba, nos centramos en buscar en vano una persona igual a la anterior con la esperanza de conseguir la misma felicidad que conseguimos al principio. El problema está en que, lo que debemos buscar, es una persona que te de lo que necesitas, que te haga sentir, y sentirte vivo, y que te haga igual o más feliz que la anterior, sea como sea, sea quien sea.
Primera vez solo hay una, para todo, y una vez has sentido la felicidad de empezar algo nuevo, algo diferente o especial, el resto es simple rutina. Eres tú quien debe convertir esa ‘’rutina’’ en una felicidad, en hacer que esa rutina sea, en cierto modo, diferente, y hacerla especial.


domingo, 16 de junio de 2013

Ya lo he perdido todo.

¿Sabéis los que es estar completamente roto?
Pues ni se acerca a lo que siento.
Ya lo he perdido todo.
Ya no siento nada, simplemente, no puedo sentir.
Ya he vuelto a mi rutina de no creer en nada.
De no creer en nadie.
De no querer siquiera creer.
Ya he vuelto a perder la razón, el sentido y el corazón.
Ya no tengo sueños, porque ahora todo son pesadillas,
vividas de día, soñadas de noche.
Ya no tengo ilusiones, porque sé que al final siempre se rompen.
Ya no tengo esperanzas,
porque me he dado cuenta de que solo existen las mentiras.
Ya no tengo fuerzas, ¿Para qué? para todo,
o para nada.
Simplemente, ya no tengo fuerzas.
Ya lo he perdido todo.


Explota.

Explota, simplemente explota y rómpete, rómpeme en mil pedazos, y haz malabares con ellos. Deja que el viento se los lleve, o quédate esperando que vuelvan a ser lo que fueron, viendo que nunca lo serán. Porque sabes perfectamente que lo que ya ha sido nunca volverá a ser, quizá será diferente, quizá será peor, quizá mejor, pero nunca será lo mismo.
Me pierdo entre números, fechas, oscuridades, historias y sueños, todos ellos borrosos. Y cada noche pierdo las esperanzas que por la mañana encuentro, o que quizá nunca he perdido, o que en el fondo nunca encuentro, no sé. Pero sí sé que cada noche me acuesto con la misma sonrisa de hija de puta que al día siguiente no pierdo. Maldito fue el momento en el que me di cuenta que tenía más orgullo que cuerpo, menos vida que ironía.
Léeme entre líneas, o capta mis indirectas jodidamente directas, pero no intentes entender(me,) algo que ni yo misma entiendo. Cógeme y no me sueltes, o no me agarres ya que sabes que no debes, o quizá sea lo único que deberías hacer; y respírame siempre entre caladas, quiéreme odiándome, rásgame la piel que un día acariciaste con tus propias manos, mírame a los ojos y quédate para siempre en ellos, o enciérrame en los tuyos, enrédame en tu pelo con miles de sonrisas, esas mismas que un día se cubrieron de lágrimas, y corre ese frustrante velo de indiferencia que esconde tu verdad. Golpea mis sentimientos que se chocan con los tuyos y espera que no te afecte, cuando detrás de esa armadura los dos mundos están sufriendo y acabarán explotando, explotaremos.
Y después de machacar nuestras almas y nuestros cuerpos dime si valió la pena todo esto, porque ya no somos nuestras, ya no somos de nadie, o sí, quien sabe. Pero eso ahora, ¿qué mas da?

martes, 4 de junio de 2013

T.

Mis más de 20 teclas blancas y negras no dejan de pensarte,
junto con mi cabeza, y mis recuerdos,
y han llegado a la conclusión de que cada vez
te echan más de menos.
Pero saben que estarás bien,
estés donde estés,
saben que vas a ser feliz,
aunque ya no estés aquí.
Más de doscientas veces recuerdo esas palabras
‘’mi pianista, nunca desistas’’,
y ese orgullo con el que se te iluminaba la cara al verme.
Siempre vas a tener un hueco en mi cabeza,
en mi conciencia.
Siempre recordaré todo lo bueno.
Te quiero mucho,

Abuelo.

jueves, 30 de mayo de 2013

Mi conciencia II

Que pronto olvidaré el color de tus ojos,
y tú olvidarás el mío.
Y cuando llegue la noche
los recordarás,
justo tal y como te miraban ese día,
cuando fueron tuyos.
Cuando se oían hasta los latidos,
hasta el silencio de mi conciencia,
cuando las luces de la ciudad les gritaban
a tus jodidos y preciosos ojos oscuros.
Respira, calma, sonríe, grita, vive,
golpea mi recuerdo y acaricia ese pasado.
Pero nunca dejes que se marche,
volando, como el tiempo,
como aviones de papel.
Nunca dejes de sonreír,
nunca me rasgues la piel,
pues ya duele bastante el olvido
o el peso de miles de deseos,
que sabemos que existieron, que sabemos que se han ido.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mi conciencia I

Empiezo a pensar que no me conozco en absoluto,
ni lo que pienso, ni lo que hago, ni lo que digo,
o que quizá me conozco demasiado bien.
Me pierdo en mi conciencia,
haciéndole caso a ratos,
odiándole a otros tantos.
Maldita la astucia que me corroe,
que me hace sobrepasar siempre la raya,
esa fina línea entre hacer lo correcto,
y acabar siendo esclava de mis errores.
Malditos el ángel y el demonio que se apoyan en mis hombros,
que un día creí muertos, cuando en realidad, simplemente
se escondían.
Y me susurran desde las sombras,
desde mi propia sombra.
Me tientan y me pueden,
porque ellos son yo misma.
Yo ya no sé qué hacer con ellos,
yo ya no sé qué hacer conmigo.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Mi piel II


Tus ‘Todo o nada’, mis dos mundos.
La cosa va de  ‘los dos extremos opuestos.’ Genial.
No tener nada, y que vengan de la nada a dártelo todo,
y que entonces vuelva de esa ‘nada’ otro ‘todo’ y te pierda.
En el cielo y el infierno, viviéndolos a partes iguales.
Como kryptonita, o como un veneno adictivo.
Ahí me encuentro yo, entre el ‘todo’ y la ‘nada’, perdida, totalmente confundida.
No pretendas que te de mi ‘todo’ de la nada, porque no puedo.
Aunque quiera, aunque te quiera, no puedo.
Yo no funciono así.
Eso sería lo fácil, y sabes perfectamente que no somos de cosas fáciles.
Pero sigo sin entender tus jodidos ‘todo o nada’.

Me rompieron en pedazos y me reconstruiste,
pero te llevaste uno de esos trozos.
¿Y ahora qué coño hago yo con el resto?
En ese trozo entraba parte de mi cabeza,
de mi conciencia, de mi cordura, de mi ego,
de mis recuerdos, de mi orgullo,
de mi piel.

Mi piel I


¿Qué qué me pasa? Tú, eso me pasa.
Me pasaste, me pasas y me pasarás.
Que mi cabeza olvida, pero mi piel  no.
Mi piel, que aún recuerda el tacto de tu piel,
los días, las noches, y las madrugadas sin dormir.
¿Y qué me dices de mis cicatrices? Tu jodido reflejo en mí.
Tú y miles de pensamientos que me llenan la cabeza y cada parte de mi cuerpo.
Nos hemos bebido a medias, como el alcohol, ¿recuerdas?
Y ni veintitrés litros de alcohol te podrán borrar.
A medias nos hemos quedado, si saber qué hacer.
Que dijimos por las buenas, y al final ni por las malas.
¿Qué nos queda? Lo que tú nos has dejado.
O lo que tú has querido dejarme.
Me has desordenado.
Y todavía espero como una idiota que vengas a ordenarme.

sábado, 11 de mayo de 2013

Por todos ellos

Por todas esas noches en vela, esperando esa respuesta a ese mensaje que nunca llegó, o sin poder dormir porque las lágrimas no te lo permitían, o por darle mil vueltas a las cosas en tu cabeza y desesperarte por no encontrar una solución a tus problemas. Por esos abrazos que, cuando luchabas por que tus lágrimas no se escaparan de tus ojos, hacían que empezara una tormenta interminable. Por esas mentiras que parecían tan reales que se convertían en tu cabeza en verdades, que luego te daban como la realidad en la cara, y te hundían, te destrozaban. Por todos esos sueños que nunca se hicieron realidad o todas esas promesas que nunca se cumplieron, que quedaron en el olvido y que al recordarlo solo te hicieron hundirte cada vez un poco más. Por todas esas sonrisas fingidas o esos ''estoy bien'' que ni tú misma te creías. Por todos ellos.
Por todas esas noches en vela al no querer dormirte por estar hablando con ella, o por pasarla simplemente viendo fotos juntas y sonriéndole como una idiota a una pantalla. Por todos esos momentos en los que te has sentido completamente viva, por hacer lo que te gusta, lo que quieres, lo que te hace sentirte bien. Por todos esos instantes que no querías que se acabaran nunca, que los habrías hecho eternos. Por todas esas sonrisas que te sacaban entre lágrimas, o en los mejores momentos de tu vida. Por todos esos abrazos que sin palabras decían ''no sabes cuanto te he echado de menos''. Por todos ellos.
Por todas estas frases que, al fin y al cabo, solo son recuerdos. Felices y tristes, pero recuerdos.
Por mi felicidad en este instante y mi tristeza pisada, olvidada.
Por todos ellos.

lunes, 6 de mayo de 2013

Hola, soy la mala hostia de Patt y vengo a dar por culo


Ten cuidado con los deseos que pides, pues se pueden hacer realidad.
Realidad que te explota en la puta cara.
¿Y los sueños? ¿Qué me dices de los sueños o las promesas? Eso son lo mejor.
Cuando te imaginas un mundo completamente perfecto en el que reina tu felicidad, en el que nada puede ir mejor, y cuando crees que estas en la cima de ese mundo resulta que te encuentras en la cima de una mentira. Una mentira a tus espaldas que te ha llevado tan, tan alto, que te suelta sin avisar. Y te mata, literalmente. Mata toda ilusión que pudieras tener.
Y entre tantas caídas y mentiras crees que hacer lo mismo es lo correcto, así que como una jodida idiota vas y lo haces. Y ahora la que falla eres tú, y ya no sabes dónde meterte.
A veces lo que más te gusta no es lo que más te conviene, a veces tienes que renunciar a cosas por conseguir otras aún mejores, a veces tienes que usar esa puta cabeza y empezar a pensar un poco.
Que no siempre se puede tener lo que quieres, y lo digo por mí y por todos, que somos muy ilusos y así no se puede ir por la vida. Que si tienes algo bueno, aprécialo cuando lo tienes y no cuando has sido tan gilipollas de perderlo.
Hola, soy la mala hostia de Patt y vengo a dar por culo como nunca en una mierda de entrada.
Llega un momento en el que te saturas completamente, y ya no puedes explotar porque llevas explotando mucho, mucho tiempo. Y entonces ¿Qué te queda? Mala hostia, por todas partes. Porque aquí un abrazo sobra, y un puñetazo a una pared es rutina. Que ni me quiero hacer la víctima ni quiero culpar a nadie, porque en este punto empiezo a pensar que tengo toda la culpa de todo y a la vez no tengo la culpa de nada. Y las ganas de gritar con todas mis fuerzas desde un lugar bien alto y que me escuche el mundo aumentan cada segundo.
Aunque en realidad todo esto es mío, de mi cabeza, que parece que lo hago todo difícil. O que lo hacen demasiado difícil y me rallo hasta este punto. Pero ya total, las cosas no pueden ir peor, ya estoy completamente en la mierda. Y no, no voy a acabar esta entrada con un final optimista como un ‘’solo me queda seguir avanzando’’ porque ya no sé cuándo empezaré a avanzar o si me voy a quedar durante mucho más tiempo en esta mierda. Así que acabo esta entrada con un:
‘’La vida es puta, y la gente que la vive lo es más.’’

jueves, 2 de mayo de 2013

¿Porqué lo hacemos todo tan difícil?


¿Porqué lo hacemos todo tan difícil?
Parece que siempre nos gusta escoger el camino difícil, aún habiendo miles de caminos fáciles, lo elegimos. También es verdad que si es fácil no vale la pena, pero, ¿Y lo genial que sería conformarnos simplemente con pequeños los detalles?
No quiero buscar sus besos en otros labios, ni tener que preocuparme por que entre miradas haya algo más que eso, simples miradas. No quiero tener que esquivar abrazos con segundas, ni crear una armadura alrededor de mi cuello para no caer y fallar, como parece ser costumbre. No quiero que mil estacas me rallen la cabeza, porque si me tienen que hacer daño, solo quiero que lo haga una. Y que me mate si es necesario. No quiero  otras camas que no sean la suya, ni te quiero’s a los que no sé cómo responder porque sé que no son un te quiero de amistad. No quiero hacer daño a nadie y tampoco quiero sufrir, porque creo que la vida es lo suficientemente larga como para aprender a ignorarme y no caer en mi juego, porque puedo llegar a ser muy hija de puta. Y puedo llegar a querer más de lo que nadie ha podido querer a alguien. Mi ego es muy grande, aunque mi corazón lo supera, y por suerte o desgracia prefiero hacerme el mayor daño a mi antes que hacérselo a cualquier otro. No quiero crear un mundo de un beso, o de un simple abrazo. No quiero esos ‘todo o nada’ cuando una amistad podría superar a cualquier historia que nos montemos en nuestra cabeza, porque creo que somos jóvenes para enamorarnos, que si vas a darle tu felicidad a alguien, que solo sea a una persona, no la dividas entre varias, sufrirás más. Porque el mundo me dio la espalda y me hizo no creer en el amor, hasta que llegó ella y me cambió todos los esquemas, y fue entonces cuando el mundo se giró a verme, y fue entonces cuando no quise ser de nadie más que de ella.
Quiero ser feliz, poder coger de la mano a una persona con más sentimientos que cabeza y que no signifique un capítulo más en mi vida, que sea simplemente una muestra de cariño. Quiero dar abrazos como forma de saludo, y que me cojan fuerte, y me suelten con una sonrisa en la cara.
Quiero hacer simple un sentimiento tan complejo como el amor.
Quiero que hagamos las cosas más fáciles, mientras nos preguntamos:
¿Porqué lo hacemos todo tan difícil?

lunes, 22 de abril de 2013

Tu piel II



Déjame ahogarme en mis tormentas,
y que esas gotas de lluvia caigan y resbalen
por tu piel.
Que donde acabe, empiece yo,
que sanen tus heridas con las mías.
Apaga la luz y déjame perderme en tu oscuridad.
Déjame perderme entre tus brazos,
tranquila,
no quiero encontrarme.
Cógeme fuerte y no me sueltes, no lo hagas nunca,
abrázame como siempre, como fuimos.
Y que solo seamos una,
Yo.
Tu piel.



jueves, 18 de abril de 2013

Bienvenidos a mi caos


Volver a la misma rutina, donde yo no me encuentro encima del mundo, sino que el mundo se apoya encima de mis hombros, dejando todo su peso caer sobre mi. Y me pesa, me hunde.
Y repetir la misma historia, distintos argumentos, mismas bocas. Poner el futuro por delante del presente y perder el momento, perderlo. Dejar pasar lo que tienes entre tus manos, lo que rodeas con tus brazos, lo que un día besaste con tus labios. Por idiota. ‘’Tempus fugit’’.
Volver a sonreír aunque todo vaya en contra, pero esta vez por otros motivos. Que lo que antes ocupaba toda tu cabeza, todos los segundos de tus días ahora se quede en un simple folio apilado entre otros miles, que ahora ocupe tu cabeza un fondo negro, oscuro. Que tus sonrisas cambien de nombre y apellidos, y que ya no sepas cuales son las verdaderas de tanto fingir felicidad.
Y decir: ‘’Tú sueñas con ella mientras ella besa a otra.’’ Que soy joven, pero no idiota.
Y querer besarle, constantemente. Y que ese ‘’besarle’’ se torne a un plural.
Que no haya una noche que no llueva, ni una mañana que no piense ‘’hoy va a ser un buen día’’, y me mienta. Y mezclar el odio con el deseo, coger ese tornado de sentimientos, tan juntos y tan borrosos, y mandarlos a todos bien lejos. Y convertirte en piedra.
Y , aún así, romperte. Que llegue cualquier diamante y te rompa. Perder todos y cada uno de tus trozos, y no saber cómo encontrarlos, no saber encontrarte. Simplemente, dejarte ir, dejar que te rompas. Dejarte romper.
Porque a veces es mejor así, ser el lado que sufre y a la vez el lado más fuerte, el que grita en silencio, que traga y que calla, ser tú tu única razón por hacer las cosas mal sabiendo perfectamente que estás haciendo lo correcto, todo por salvar al otro lado.
Y es que hay guerras que se ganan perdiendo.
Y entre sonrisas sinceras, lágrimas depresivas, risas alegres, bajones repentinos, momentos de pensar ‘’no podría ser más feliz, todo me está saliendo bien’’ y que al segundo se den la vuelta las cosas y querer mandarlo todo a la mierda, abrazos interminables, respuestas secas, miradas esperanzadoras y despedidas, yo ya no sé qué hacer conmigo.
Así que me dedico a borrar absolutamente todo de mi cabeza, dejarla completamente en blanco.
Y me limito a seguir respirando.
Simplemente.
Bienvenidos a mi caos.

lunes, 15 de abril de 2013

Atrévete

Ven, encuéntrame,
perdida entre mil recuerdos que no sé cómo olvidar,
que sé que nunca van a morir,
al contrario que mis suspiros,
que todo nuestro orden.
Y grito en silencio que el tiempo me salve,
me lleve, me arrastre, me guíe, me harte,
o simplemente, que me vuelva loca.
Me mate, por dentro,
ya que por fuera no lo hace.
Arriésgate ahora, quiéreme,
en este desorden que hemos montado,
cuando nuestra vida esté patas arriba,
entonces atrévete a quererme.

domingo, 14 de abril de 2013

Tu piel.

Nos vimos a oscuras, con los ojos cerrados,
como todo lo que hacemos, sin ver.
No vemos lo que tenemos, lo que tuvimos o lo que tendremos,
quizá sea por el alcohol, la noche, el tiempo, las heridas,
o quizá sea porque simplemente, no queremos ver.
Esperar, mientras nos curamos de todas las tormentas,
y que nuestras cicatrices nos digan todo por lo que hemos pasado.
Que tu piel me diga que estarás bien,
que tus manos me digan que no me has fallado.
Y mientras tanto, recuerdos opacos,
entre sábanas, dieciséis, dos, veintitrés, Madrid, noche y perdida.
Guardados en cajones ocultos,
nuestros. Simplemente,
tu piel.


miércoles, 10 de abril de 2013

Simples recuerdos


Ya salieron todas las nubes, que llenaron el cielo entero cubriéndolo con un manto que se iba tornando cada vez más y más oscuro hasta convertirse en negro, ya lloraron todo lo que tenían que llorar hasta inundar entera la Tierra, ya ahogaron todas las penas en sus tormentas y tempestades, llenas de rayos que rompieron el silencio y las palabras, que abrieron esas heridas que se creían cerradas hace ya mucho tiempo, ya llenaron la superficie de niebla haciendo completamente borroso todo lo que encontraban a su paso, ya alcanzaron esas nubes hasta donde alcanza la vista, hasta el final de aquella línea infinita a la que llamamos ‘’horizonte’’.
Pero entonces fue cuando, entre esas miles y miles de nubes deprimentemente oscuras se abrió una brecha, por la que pudo pasar el sol, que hizo que se evaporase la lluvia, que desaparecieran todas las nubes, que trajo consigo la esperanza.
Y entonces cesaron las tormentas, todas y cada una de las heridas abiertas cicatrizaron, dejando únicamente una cicatriz de el daño que hubo, y el daño que se ha llegado a curar, y cesó el ruido de las miles de gotas de agua chocando con la tierra haciendo que llegase el silencio y la calma, se fue la niebla que dificultaba la visión haciéndolo todo mucho más claro, el cielo azul y los rayos brillantes del sol lo iluminaban todo.
Y ahí me encontraba yo, recordando todas esas miles de tormentas junto con sus rayos que me habían ahogado, y me habían destrozado, mientras miraba mis cicatrices  con una sonrisa de victoria en la cara y ganas de empezar a hacer las cosas bien. Lo malo eran simples recuerdos, lo bueno estaba empezando, el sol comenzaba a brillar, ese sol que me calentaba después de aquellos fríos días.

Que mi música suba.


Tras largas horas delante de un folio en blanco, miles de ideas que han rondado por mi cabeza pero que nunca han llegado a ser escritas, unas cuantas tormentas, bolas de papel tiradas por el suelo con miles de historias sin acabar, o terminadas, pero que nunca verán la luz, unos cuantos vasos de café vacíos y mucho, mucho cansancio, he decidido que voy a escribir lo que pienso.
Sin borrar nada, simplemente, lo que se me pase ahora mismo por la cabeza.
Y lo mejor de todo esto es que ahora mismo tengo la cabeza en blanco y una sonrisa de hija de puta en la cara. Y me encanta.
Porque es la primera vez en mucho tiempo que no le estoy dando vueltas a nada, no me rallo, no busco segundas, no vacilo, simplemente, no pienso. Y también hacía mucho que no tenía una sonrisa tan convincente ni que reflejase tan bien cómo me siento. Porque me siento bien, jodidamente bien.
Y ahora es cuando se debe pensar ‘’¿Por qué?’’, pues ni yo lo sé.
Me he dado cuenta de que lo único que vale en esta vida es ser feliz, pase lo que pase, hagas lo que hagas, estés donde estés, intenta ser feliz. Siempre.
Y yo ahora mismo soy feliz, viviendo mis miles de historias, con mis secretos y mis verdades, mis días y mis noches, cada uno con su mundo, a los de siempre y donde siempre, con mis mentiras piadosas, mi presente por delante y mi pasado atrás, mi futuro sin planear en exceso, esa sinceridad necesaria, mi música y mis ganas de comerme el mundo.
Apagando mi vida cuando mi ánimo baje.
Encendiendo mi vida cuando mi música suba.
Y que mi música suba.

martes, 2 de abril de 2013

Pequeña de ojos tristes

Abrázame, y no me sueltes jamás,
pequeña de ojos tristes.
Retenme fuerte y verás,
cómo sanan todas tus cicatrices.

Y sonríe entre mis brazos,
no quiero que te vuelvas a romper.
Pues voy a unir todos tus pedazos,
hasta que solo lo bueno puedas ver.

Y en esta noche apagada,
se verá como nunca tu sonrisa.
Clara, preciosa, como tu mirada,
y sin quererlo, se escapará tu risa.

Porque estoy ahí, no pienso irme,
aunque no me veas, estoy contigo.
Vamos a mantenernos en tierra firme,
si tú lo consigues, yo lo consigo.

Quiero que seas feliz, 
eso para mi es lo primero,
no me vale ''tuve un desliz'',
no me vale ningún ''Pero''.








viernes, 29 de marzo de 2013

''Bum.''

Explotar, después de haberte comido todas esas palabras, de haberte tragado el orgullo, de haber preferido el silencio a la verdad, de haber sido bueno con el mundo, de haberles hecho caso.
Explotar.
Y que el rojo le mire a sus ojos tranquilos a través de una máscara de falsedad, fijamente, corazón frío en cabeza caliente y con una jodida sonrisa de victoria en la cara le diga: ''Bum''.
Que entonces todo el mundo se vaya derrumbando, poco a poco, pieza a pieza, haber explotado. Y cansada de esas jodidas situaciones en las que los dos lados no se ponen de acuerdo, explotar, en miles de colores que ensucien las paredes de este precioso castillo al que llaman ''realidad'' y joderle el papel que las cubre, destrozarlo. Y que se vean los muros, sin nada que los cubra, que se vea la realidad. Y que se caiga, que se destroce todo lo construido, que se caiga el mundo.
Y que no desparezca nunca esa sonrisa de hijo de puta de su cara.
Sin techo que os cubra, sin paredes que os protejan de todo lo que está pasando ahí fuera, que empiece a llover. Que llueva. Que el azul mar haga que llueva en su mirada de infierno, y en mi mundo. Que se inunde todo a mi alrededor, con el agua al cuello y sin escapatoria. Ya no podéis correr, ya no.
Yo nado, puedo nadar y sacaros de esta. Pero ya estoy harta de tener que salvaros siempre.
Entre miles de escombros y oleadas de agua, que os falte el oxígeno. Que se lo lleve todo ese pequeño cabrón llamado ''valor''. Ya era hora de que apareciera. Y de que desaparecierais.
Estáis muertos, los dos.
Y que sobre mis hombros descanséis, el rojo fuego, el azul cielo, pero que ya no podáis decirme nada, que calléis para siempre, ya no podréis guiarme por ningún camino. Ahora seré yo quien decida, no vosotros. Porque ahora, estáis muertos.

jueves, 14 de marzo de 2013

Me calmo.


Muchas veces odio que llegue la noche, porque con ella llegan mis miedos.
Porque por el día, todo lo apagado que pueda haber en mi, todas las partes oscuras o negras que pueda tener, las ilumina el sol, aún escondiéndose entre las miles de nubes grises que llenan mis ideas, ahí está el sol, haciendo que al menos el más mínimo rallo de su luz llegue a alumbrarme la peor de mis imaginaciones, y haga que desaparezca. El sol, brillante, deslumbrando a cualquier mal pensamiento que pueda tener durante el día. Y me siento a salvo, me siento bien. Porque sé que lo voy a poder ver todo con claridad, y con luz. Que voy a poder ser feliz.
Pero después llega la noche, y ahí no hay nada que hacer. Estoy sola, nadie me puede alumbrar, y no hay sol que me ilumine. Y me apago. Por fuera y por dentro.
Y en el momento en el que me apago, miles de ideas se encienden en mi mente, y empiezan a dar vueltas con todas sus fuerzas, a romperme la cabeza.
‘’Cuando más pensamos, cuando más nos rallamos, es por las noches. Porque nuestro cuerpo está demasiado cansado como para seguir engañándose a sí mismo.’’
Y estas ideas siguen dando por saco, quitándome las fuerzas y haciéndose así más fuertes. Y lo peor es que no puedo hacer absolutamente nada para que paren, para que cesen.
Y cuando ya no puede ir nada peor, cuando ya he acabado conmigo, cuando estoy a punto de explotar, cuando grito en silencio, cuando ya he roto todas mis promesas, cuando ya no me queda nada que perder, cuando la noche ya me ha comido, cuando me ahogo entre lágrimas.
Respiro.
Me calmo.
Me callo.
Apago mi vida.
Y no me vuelvo a encender hasta la mañana siguiente, cuando el sol me alumbre.

miércoles, 6 de marzo de 2013

No dejes que me vaya.

Noche cerrada, me siento en las nubes,
sin mediar palabra sonrío, aquí me tienes.
Garganta quemada, yo me bajo, tú me subes
fijo mi mirada, veo como hacia mi vienes.
No dejes que me vaya.

Me coges deprisa, casi me derrumbo,
rozando el suelo me elevas, me atrapas.
Mi mirada fija ya no tiene rumbo,
estoy viendo el cielo, pero tú me lo tapas.
No dejes que me vaya.

El humo de mi cuerpo no quiere salir,
en medio del campo y me falta el aliento
Pero me siento bien, y creo verte sonreír,
aunque entre tanto mareo a penas te siento.
No dejes que me vaya.

Botellas de cristal como protagonistas,
las luces de colores no cesan de brillar.
Estoy viendo un final, no me tapes las vistas,
mantente quieto, no paras de girar.
No dejes que me vaya.

'No soy yo, estamos aquí quietos,
es tu cabeza que te está mareando.'
Me parece oírte decir eso a lo lejos,
estoy aturdida, no sé qué está pasando.
No dejes que me vaya.

Pero la noche cerrada se cierra del todo,
y las pocas luces que podría haber desaparecen.
Solo hay oscuridad, no veo nada, de ningún modo,
y los ruidos de mi alrededor escucho que decrecen.
No dejes que me vaya.

Entonces diviso tus ojos azules en esa oscuridad,
tu voz diciéndome 'todo irá bien, es pasajero.'
Hasta que al fin me sumerjo en esa profundidad,
y lo último que escucho es un dulce 'Te quiero.'

No dejes que me vaya.







martes, 5 de marzo de 2013

Te respondí.

-¿Qué tal estás? -Me preguntaste.-
Y, en verdad, no supe muy bien qué responderte.
Porque en ese momento, en ese preciso instante, las miles de lágrimas que brotaban de mis ojos cayendo por mis mejillas, como la lluvia que empapaba Madrid aquella tarde de primavera, gris, triste y depresiva, no me dejaban ver con claridad mi teclado, mi pantalla, y tu nombre escrito en ella.
Así que decidí apagar el móvil y sentarme mirando hacia la ventana, con mis piernas entre mis brazos, y empezar a pensar en miles y miles de cosas, miles de palabras que recorrían mi cabeza, miles de ideas que hacían que se complicaran mas mis pensamientos, y que no dejaban de dar vueltas, y ninguna de ellas era buena.
Y cuanto más llovía en la calle, más llovía en mi habitación. Y más me hundía en toda la mierda que me había metido yo misma en la cabeza. Y más te necesitaba a mi lado. Pero no estabas, no podías estar.
Solo quería desaparecer, salir corriendo de ahí, de ese lugar, y marcharme muy muy lejos, donde nunca nadie pudiera encontrarme. Y llevar allí todos esos pensamientos, y enterrarlos, y no volver a verlos nunca más. Pero la realidad no paraba de darme de lleno en la cara, y eso hacía que lloviera más, que sonriera menos. Y ya daba igual lo que hiciera el mundo conmigo, porque por dentro, ya había muerto.
Música a todo volumen en mis cascos, entrando en la noche, ya no quedaban lágrimas, ni mínimas ganas de sonreír, solo, un mensaje leído y miles de preguntas en la cabeza.
-Bien. -Te respondí-

miércoles, 27 de febrero de 2013

Pedazos.

''Somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos.''
Es por eso que lo nuestro es nuestro, y de nadie más. Nuestra felicidad, nuestros sentimientos, nuestras alegrías, nuestras decepciones, nuestra libertad, nuestras restricciones, nuestra vida. Nosotros somos de nosotros mismos, de nadie más. Nuestra conciencia en nuestro pesar, nuestras ideas en nuestra cabeza, nuestros escalofríos en nuestro cuerpo, nuestras lágrimas en nuestros ojos, nuestro brillo en nuestra mirada. Porque nadie va a sentir lo que tú sientes, a ver lo que tú ves, a ser quien tú eres.
Y puedes dar pedazos de ti, pequeños trozos de lo que eres a la gente, pero nunca se los des todos a alguien, nunca le entregues a una sola persona todos y cada uno de tus trozos. Nunca. Siempre, deja una parte de ti para ti mismo. Porque, el día que te rompas, el día que te rompan, al menos no te romperás completamente. Porque todavía te quedará esa parte que guardaste para ti mismo, esa parte intacta en la que guardas tus mayores secretos, tus mayores miedos, tus debilidades, tu felicidad. Y podrás camuflarte en esa parte diciendo 'no me han roto, ni nuca lo conseguirán.'


miércoles, 20 de febrero de 2013

Porque tú eres yo.

He perdido mi sonrisa, y la he encontrado en tus labios.
He perdido la esperanza que ha aparecido en tus ganas de atacarme.
He perdido la felicidad que ha aparecido en tus comentarios sobre terceros.
He perdido la ilusión que acaba de surgir en tu vida.
He perdido la noción del tiempo que parece que tú controlas muy bien.
He roto mis esquemas en mil pedazos que has recompuesto para ti.
He hecho que se esfumen los sueños con los que desde ahora empiezas a soñar.
He perdido el brillo de mi vida que ahora aparece en tu mirada.
He lanzado todas mis ilusiones a un lugar muy muy lejano, justo donde tú estabas.
He ahogado mis sentimientos en tu manipulación.
He reemplazado lo irremplazable para que tú ahora hagas imposible lo posible.
He perdido las reglas del juego en el que solo tú puedes hacer trampas.
He juntado todas mis lágrimas en ese mar que tú creaste para ahogarme.
He roto todas mis normas para que tú las vuelvas a construir a tu antojo.
He encontrado todas tus respuestas para que tú ahora cambies las preguntas.
He muerto en conciencia para que puedas vivir en alma.
Y aún así, dándole la vuelta completamente a todos mis temas, tú eres yo.

sábado, 16 de febrero de 2013

Pequeña.



Vuela pequeña, vuela bien alto, que desde allí arriba puedan ver tu valor,
y entre el color de tu llanto, que se vea tu luz, que consiga brillar el sol.
Vuela preciosa, y sonríele al mundo, pues tu sonrisa es el más puro amor,
que nadie la borre nunca de tu rostro, sé que lo tienes todo bajo control.

Respira tranquila, serena, en cualquier caída debes levantar la cabeza,
que al fijar la vista,  tus ojos alcancen a ver el cielo, nunca la tierra.
Respira despacio, sin prisa, yo te devolveré la vida, pieza por pieza,
dame paso para cerrar Pandora, y abrir la caja que tu felicidad encierra.

Toma mi mano, cosa, no alcanzo a volar, pero puedo impulsarte bien alto,
y con tan solo un salto llevarte a esas nubes que tus sueños retienen.
Con empeño, ganas y motivos, dejaré que los alcances, yo ya no falto,
se harán realidad, créeme, todos los que has soñado y todos  los que vienen.

No dejaré que te ahogues entre lágrimas, cielo, no al menos lágrimas de tristeza,
cuando la felicidad te inunde, dejaré que te vayas con ella a donde quieras.
Mójate, desahógate, deja que un río de pensamientos llene tu cabeza,
yo estaré ahí contigo siempre, estés como estés, no importan las maneras.

Porque te quiero, siempre lo he hecho, pero ahora te toca quererte a ti,
nunca jamás pierdas la esperanza, sería como perder a tu mejor amigo.
No seguiré con mi vida hasta que después de la tormenta consiga verte sonreír,
y recuerda esto, nunca lo olvides, aunque no me veas, siempre voy a estar ahí, contigo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

PTMJ

Esas historias preciosas de amistades perfectas que salen en las películas, que duran eternamente, sin  ningún tipo de problema ni obstáculo, siendo inmensamente felices, para siempre, las mejores amigas del mundo, de la historia, que nunca se han separado ni se separarán, pase lo que pase, estén donde estén y hagan lo que hagan, aunque sus caminos, sus metas en la vida sean completamente diferentes, nunca acabará esa amistad, nunca se dejarán de lado, nunca se traicionarán ni dejarán que esa amistad muera, que se conocen más de lo que nadie podría conocerlas, que se quieren como hermanas y blah blah blah.
Esas amistades no existen, y si existen, no son verdaderas, o no son eternas.
Pero puedo afirmar que soy la chica con más suerte del mundo. Y todo por ellas, esas tres estrellas que, por muy cursi que suene, iluminan mi vida.
Y es que son lo mejor que puede existir en el mundo, lo mejor. Porque sin ellas no sería nada, y porque les debo mucho. Me han enseñado el verdadero valor de la amistad, lo que es estar unidas en los buenos y malos momentos, lo que es que, cuando estés completamente hundida, aparezca un apoyo que te ayude a seguir a delante, lo que es que te adviertan, que no hagas caso y falles, y que en vez de decirte: ''Te lo dije'', digan: ''No te derrumbes, aquí estamos nosotras para ayudarte''. Esas pequeñas locas que, cuando ya no queda nadie, cuando todos se han ido, continúan ahí. Porque a pesar de los malos momentos, seguimos juntas, porque las quiero como hermanas, porque nunca me han fallado, siempre saben darme una respuesta a mis preguntas, una explicación a mis dudas, una sonrisa a mis momentos pesimistas y un abrazo cuando lo necesito. Porque me hacen ver que la amistad está por encima de todo, de todos, porque con simples gestos me hacen ser feliz y sentirme afortunada de tenerlas conmigo. Porque, aunque seamos totalmente diferentes, nos completamos y por eso estamos tan unidas, y porque me hacen ponerme mega ñoña y escribir cursiladas como esta.
Por todo eso, os quiero.
PTMJ.

lunes, 4 de febrero de 2013

Él


'Corriendo como nunca, el viento y las miles de gotas de lluvia que caían chocaban con mi cuerpo, empapándome, dificultando mi visión del camino. Las hojas de los árboles completamenete mojadas llenaban el suelo de aquel inmenso parque. El frío del invierno me calaba los huesos y solo se oía el chapoteo de mis pies chocando con cada charco que encontraba a mi paso.
Más veloz que el propio viento, solo tenía una imagen en mi cabeza, su mirada. Y eso hacía que se me escaparan sonrisas entre las bocanadas de aire que cogía.
Levanto la cabeza y diviso entre toda la lluvia, una silueta, y no dudé ni un segundo de su presencia, allí a lo lejos, tan veloz como yo, dirigiéndose hacia mi, con las mismas ganas de encontrarnos, las mismas sonrisas en la cara, los mismos deseos.
El tiempo se me hizo eterno y a la vez se convirtió en un instante, pues cuando quise darme cuenta, esa silueta ya se encontraba parada, inmóvil, con los brazos abiertos, esperando mi llegada. Y cuanto más me acercaba a él, más preciosa podía ver su sonrisa. Sin parar un instante llegué a milímetros de sus brazos, y me lancé a abrazarle.
Le echaba tanto de menos, sus ojos azules, su sonrisa cautivadora, su voz dulce, su pelo oscuro como la noche, a él.
Como si de una película se tratara, nos miramos a los ojos, con una sonrisa sincera en la cara, empapados, debajo de aquella lluvia torrencial, pero sin importarnos nada más que ese simple momento, ese instante. Me acercó a él, cogiéndome de la cintura con una mano y apartando mi pelo con la otra y, como en todos esos momentos tan preciosos de película, me besó. Entonces pensé ''ahora me tocaría despertar, esto es demasiado perfecto para ser real, para que no sea un sueño.'' Pero no fue así. Era real. Estaba con él, como llevaba deseando desde hacia tanto tiempo.'


lunes, 28 de enero de 2013

A veces


A veces estamos tristes, y no sabemos porqué. Simplemente, necesitamos estar solos, o quizá acompañados por tan solo una persona, o varias. No sé. A veces lloramos sin necesidad, sin motivo aparente, o por mil y un motivos, pero simplemente, lloramos. Puede que eso nos sirva para desahogarnos, para soltar toda la rabia que llevamos dentro, para dejar de guardarnos las cosas y sacarlas a fuera, para darnos cuenta de que estamos rotos, para liberarnos de nosotros mismos. Pero al fin y al cabo, son solo lágrimas. Gotas de dolor que resbalan desde nuestros ojos bajando por nuestras serias comisuras de los labios, que nos mojan, y que no van a arreglar nada. Solo son eso, nada. A veces, tragamos, y aguantamos, y explotamos. Y no nos matamos porque no hay valor, o ganas. A veces simplemente queremos gritar, con todas nuestras fuerzas, hasta que ya no nos quede ni un suspiro de voz, soltar toda la rabia que llevamos dentro, perder la voz y la conciencia con tal de no recordar.A veces necesitamos estar solos, aun rodeados de gente, nos sentimos solos, y lo necesitamos, perdernos en nuestros propios pensamientos en nuestras propias ideas y encontrarnos en la locura, la desesperación, o en la absoluta cordura. A veces nos dan miles de argumentos, de palabras bien ordenadas en frases profundas, argumentos existenciales e intentos de esperanza forzados cuando lo único que necesitamos un abrazo, uno de esos abrazos que no te gustaría que acabasen nunca, agarrar a la otra persona con todas tus fuerzas y liberar el dolor que levas dentro, solo eso. A veces ni nos reconocemos, no sabemos quienes somos ni cómo hemos llegado a ser así, porqué pensamos todas esas cosas, cómo hemos podido cambiar tanto en tan poco tiempo, como ya no somos para nada quienes éramos hace escasos años.
A veces pensamos demasiado.
A veces, pensar no es bueno.

miércoles, 23 de enero de 2013

¿Eres feliz?

Alguien me preguntó una vez ''¿Eres feliz?''
En ese instante, no supe qué responderle.
Y es que, en realidad, nadie sabe qué es verdaderamente la felicidad.
Porque la felicidad puede serlo todo, o nada.
Puede ser lo que veas nada más nacer, o lo último que sientas antes de morir.
Puede ser la persona que llevas toda tu vida buscando, o un simple parpadeo.
Puede ser encontrar lo perdido, o perder lo que un día encontraste.
Puede ser todo en lo que piensas, o lo que nunca imaginarías.
Puede ser toda una vida de recuerdos o un simple suspiro.
Y es que, en el fondo, puede que ni la felicidad exista.
Así que, tras unos minutos, le respondí:
''Puede que ahora mismo esté siendo feliz y ni me de cuenta.
Puede que nunca llegue a ser feliz y sin embargo viva como si lo fuera.
Puede que busque la felicidad como una meta en mi vida o que no quiera alcanzar nunca esa meta.
De todas formas, el que yo sea feliz o no, ¿A quién le importa?''

lunes, 21 de enero de 2013

Abrió los ojos.


Sentía su presencia a mi lado, su olor en mi almohada, y su respiración a milímetros de mi. Y me decidí a abrir los ojos, y en efecto, allí estaba. No pude evitar acariciarle la cara, preciosa, como siempre, mientras le miraba con gesto de felicidad. Entonces, una sonrisa apareció en su boca, que me hizo morir de amor. Abrió los ojos aún sonriendo y, sin mediar palabra, me besó.
Y entonces desperté.

martes, 8 de enero de 2013

Ego

Vamos a jugar a un juego, tú te callas y yo me muevo. Vamos a fingir que fallo, aunque me callo y crees que puedo. Vamos a contar historias, rodemos norias, venzamos al miedo, vamos a romper el hielo, subir al cielo, quemar el fuego. Vamos a crear promesas, somos presas de mi propio ego. Vamos a volar alto, y de un salto, llegar al suelo. Vamos a hacerlo todo, vamos a no hacer nada, codo con codo, mirada a mirada.

Voy a desafiarte, voy a hacerte las más preciosas promesas, quiero enamorarte, y no pienso dejarte si no cesas. Con mil palabras voy a crearte un mundo, donde solo exista la perfección, voy a hacerte creer que sin ti, yo me hundo, voy a describirnos con tan solo una canción. Voy a hacerte sentir totalmente diferente, sentirte el centro de mi vida, ser la única persona que creas que está en mi mente, que mi dedicación a ti no se mida. Voy a hacer que no puedas olvidarme, aparecer hasta en tus más lejanos pensamientos, voy a hacer que nunca dejes de mirarme, que imagines mi mirada incluso a miles de metros. Voy a hacer que te mueras por tenerme, que te sientas extraña pero felizmente diferente, que sufras al imaginar perderme, que creas que te veo única entre toda la gente. Voy a hacer de mi tu meta a conseguir, de ti mi creencia en las sonrisas, absolutamente nunca te voy a hacer sufrir, vamos a hacer las cosas bien, sin prisas. Voy a conseguir lo que nunca nadie ha conseguido, voy a cogerte y no soltarte, voy a devolverte la confianza que has perdido, creerás que por ti he dejado mi vida a parte.
Pienso llenarte la cabeza de ilusiones, a cada una más perfecta, pienso darte mil y una razones para que confíes en mi, y sé que no verás ninguna incorrecta. Pienso llegar a conquistarte, hasta que no creas en nadie más que en mi, y que al final con solo mirarte, entiendas lo que te quiero decir.
Entré en tu vida por diversión, sin sentimientos ni buenas intenciones, ahora me voy, sin compasión, tranquila, no te pido que me perdones.

lunes, 7 de enero de 2013

Tabaco y café

-Ella es como el tabaco, cuando lo tienes y mientras lo estás fumando, eres feliz. Es una adicción que te está matando poco a poco, pero no te das cuenta, simplemente lo disfrutas, porque eso te hace feliz. Pero cuando ves se que te acaba, haces lo que sea por conseguir más, porque necesitas más, porque no quieres que esa felicidad acabe nunca. Y sigues comprando. Y al final todo esto te sale caro, llevas ya demasiado tiempo fumando, el cáncer ya lo tienes asegurado, y piensas: ¿Para qué dejarlo si al fin y al cabo voy a morir igual? Ya te has enganchado y no puedes vivir sin el tabaco, sin ella.

-Pero, ¿Y si aparece algo que te cree más adicción que el tabaco? El café, por ejemplo. Hace que te olvides de fumar, que salgas de la mala vida, te llena completamente y no te mata sin tú saberlo, tan solo te mantiene despierta, atenta a la realidad. ¿No crees que deberías apagar de una vez ese cigarro que no hace más que destrozarte por dentro y buscar una taza de café?

-El problema es que tendría que esperar a que se hiciera el café, y se enfriara, para poder disfrutarlo. Mientras que el cigarro solo me basta con encenderlo. Porque la adicción la necesito ahora, no en un tiempo. No puedo esperar a ese café que no se cuando llegará.

-El problema es que prefieres la facilidad del tabaco, aunque te mate, que la espera del café, de algo mejor, que te mantenga con vida. ''Lo bueno se hace esperar'', ¿No crees que el esperar a que se enfríe el café, esperar a que llegue esa persona que te llene, valdrá la pena? Ten paciencia, deja que se enfríe.

-Quiero esperar ese café, y le esperaré todo lo que haga falta, porque sé que valdrá la pena, que hará que me olvide completamente de este y todos los cigarrillos de mi vida. Pero mientras espero.. ¿Sabes qué?

-Dime.

-Mientras espero, fumaré cigarrillos.

Como idiotas, como siempre


¿Y si volvemos a ese día?
Nada va mal, todo es perfecto, a veces pienso '¿Esto es real?' pues no tiene ningún defecto.
Te propongo una historia, volver a conocernos, si hacemos memoria, volver a ese lugar, volver a vernos.
Solo por un día, solo aquellos instantes, revivir lo que sentía, revivir ese ''antes''.
Una mañana levantarnos, con una sonrisa en la cara, volvamos a encontrarnos sin importarnos nada. Sonreír a una pantalla, ''hoy es el día'' repite tu cabeza constantemente, ''vaya a donde vaya, destacará entre toda la gente''. En mi mente se repite esa canción, ¿Dónde has estado toda mi vida?, que nadie te mida, eres la jodida perfección. Esos nervios que me llenaban, esas ganas de alcanzarte, el sol del verano me cegaba, había conseguido encontrarte. En un instante, verte acercarte, que el mundo se detenga en un solo momento, como hizo con solo mirarte, dejándome sin tipo de argumento. La sonrisa de mi cara que no desaparecía, silencios incómodos que no existían, así nos pasamos todo el día, miradas iluminadas que entre suspiros decían:
Tanto tiempo buscándote y tú me has encontrado, y aún esperándote, eres mejor de lo que en mi vida habría imaginado.
Como en una película irreal, la brisa del verano nos llenaba, todo era especial, nada iba mal, sucedió el día que tanto esperaba. ¿Recuerdas esa sensación de decir ''qué estoy haciendo''? en nuestra imaginación, todo había sido como estaba sucediendo. Y sonreíamos, como idiotas, como siempre, nos divertíamos, no existía más gente, que nosotras, lo que queríamos se notaba en el ambiente, esta historia no miente, vivíamos, nos sentíamos inconscientemente.
Volver a la primera mirada, donde nos lo dijimos todo, donde no dijimos nada. Volver a la primera sonrisa, que iluminaba la sala, donde no existía la prisa. Volver al primer suspiro, como cuando te miro, porque nada ha cambiado, estás en cada paso dado, cada vez que respiro.Volver a ese primer pensamiento, en el que todo era perfecto, no miento. Volver a aquel día, corazón caliente, presencia fría y multitud de gente.
Aquel lugar, aquel verano, teniéndote delante, me cogiste de la mano, ese momento, ese instante, nada hecho fue en vano.