¿Qué qué me pasa? Tú, eso
me pasa.
Me pasaste, me pasas y me
pasarás.
Que mi cabeza olvida, pero
mi piel no.
Mi piel, que aún recuerda
el tacto de tu piel,
los días, las noches, y
las madrugadas sin dormir.
¿Y qué me dices de mis
cicatrices? Tu jodido reflejo en mí.
Tú y miles de pensamientos
que me llenan la cabeza y cada parte de mi cuerpo.
Nos hemos bebido a medias,
como el alcohol, ¿recuerdas?
Y ni veintitrés litros de
alcohol te podrán borrar.
A medias nos hemos
quedado, si saber qué hacer.
Que dijimos por las
buenas, y al final ni por las malas.
¿Qué nos queda? Lo que tú
nos has dejado.
O lo que tú has querido
dejarme.
Me has desordenado.
Y todavía espero como una
idiota que vengas a ordenarme.
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