miércoles, 27 de febrero de 2013

Pedazos.

''Somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos.''
Es por eso que lo nuestro es nuestro, y de nadie más. Nuestra felicidad, nuestros sentimientos, nuestras alegrías, nuestras decepciones, nuestra libertad, nuestras restricciones, nuestra vida. Nosotros somos de nosotros mismos, de nadie más. Nuestra conciencia en nuestro pesar, nuestras ideas en nuestra cabeza, nuestros escalofríos en nuestro cuerpo, nuestras lágrimas en nuestros ojos, nuestro brillo en nuestra mirada. Porque nadie va a sentir lo que tú sientes, a ver lo que tú ves, a ser quien tú eres.
Y puedes dar pedazos de ti, pequeños trozos de lo que eres a la gente, pero nunca se los des todos a alguien, nunca le entregues a una sola persona todos y cada uno de tus trozos. Nunca. Siempre, deja una parte de ti para ti mismo. Porque, el día que te rompas, el día que te rompan, al menos no te romperás completamente. Porque todavía te quedará esa parte que guardaste para ti mismo, esa parte intacta en la que guardas tus mayores secretos, tus mayores miedos, tus debilidades, tu felicidad. Y podrás camuflarte en esa parte diciendo 'no me han roto, ni nuca lo conseguirán.'


miércoles, 20 de febrero de 2013

Porque tú eres yo.

He perdido mi sonrisa, y la he encontrado en tus labios.
He perdido la esperanza que ha aparecido en tus ganas de atacarme.
He perdido la felicidad que ha aparecido en tus comentarios sobre terceros.
He perdido la ilusión que acaba de surgir en tu vida.
He perdido la noción del tiempo que parece que tú controlas muy bien.
He roto mis esquemas en mil pedazos que has recompuesto para ti.
He hecho que se esfumen los sueños con los que desde ahora empiezas a soñar.
He perdido el brillo de mi vida que ahora aparece en tu mirada.
He lanzado todas mis ilusiones a un lugar muy muy lejano, justo donde tú estabas.
He ahogado mis sentimientos en tu manipulación.
He reemplazado lo irremplazable para que tú ahora hagas imposible lo posible.
He perdido las reglas del juego en el que solo tú puedes hacer trampas.
He juntado todas mis lágrimas en ese mar que tú creaste para ahogarme.
He roto todas mis normas para que tú las vuelvas a construir a tu antojo.
He encontrado todas tus respuestas para que tú ahora cambies las preguntas.
He muerto en conciencia para que puedas vivir en alma.
Y aún así, dándole la vuelta completamente a todos mis temas, tú eres yo.

sábado, 16 de febrero de 2013

Pequeña.



Vuela pequeña, vuela bien alto, que desde allí arriba puedan ver tu valor,
y entre el color de tu llanto, que se vea tu luz, que consiga brillar el sol.
Vuela preciosa, y sonríele al mundo, pues tu sonrisa es el más puro amor,
que nadie la borre nunca de tu rostro, sé que lo tienes todo bajo control.

Respira tranquila, serena, en cualquier caída debes levantar la cabeza,
que al fijar la vista,  tus ojos alcancen a ver el cielo, nunca la tierra.
Respira despacio, sin prisa, yo te devolveré la vida, pieza por pieza,
dame paso para cerrar Pandora, y abrir la caja que tu felicidad encierra.

Toma mi mano, cosa, no alcanzo a volar, pero puedo impulsarte bien alto,
y con tan solo un salto llevarte a esas nubes que tus sueños retienen.
Con empeño, ganas y motivos, dejaré que los alcances, yo ya no falto,
se harán realidad, créeme, todos los que has soñado y todos  los que vienen.

No dejaré que te ahogues entre lágrimas, cielo, no al menos lágrimas de tristeza,
cuando la felicidad te inunde, dejaré que te vayas con ella a donde quieras.
Mójate, desahógate, deja que un río de pensamientos llene tu cabeza,
yo estaré ahí contigo siempre, estés como estés, no importan las maneras.

Porque te quiero, siempre lo he hecho, pero ahora te toca quererte a ti,
nunca jamás pierdas la esperanza, sería como perder a tu mejor amigo.
No seguiré con mi vida hasta que después de la tormenta consiga verte sonreír,
y recuerda esto, nunca lo olvides, aunque no me veas, siempre voy a estar ahí, contigo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

PTMJ

Esas historias preciosas de amistades perfectas que salen en las películas, que duran eternamente, sin  ningún tipo de problema ni obstáculo, siendo inmensamente felices, para siempre, las mejores amigas del mundo, de la historia, que nunca se han separado ni se separarán, pase lo que pase, estén donde estén y hagan lo que hagan, aunque sus caminos, sus metas en la vida sean completamente diferentes, nunca acabará esa amistad, nunca se dejarán de lado, nunca se traicionarán ni dejarán que esa amistad muera, que se conocen más de lo que nadie podría conocerlas, que se quieren como hermanas y blah blah blah.
Esas amistades no existen, y si existen, no son verdaderas, o no son eternas.
Pero puedo afirmar que soy la chica con más suerte del mundo. Y todo por ellas, esas tres estrellas que, por muy cursi que suene, iluminan mi vida.
Y es que son lo mejor que puede existir en el mundo, lo mejor. Porque sin ellas no sería nada, y porque les debo mucho. Me han enseñado el verdadero valor de la amistad, lo que es estar unidas en los buenos y malos momentos, lo que es que, cuando estés completamente hundida, aparezca un apoyo que te ayude a seguir a delante, lo que es que te adviertan, que no hagas caso y falles, y que en vez de decirte: ''Te lo dije'', digan: ''No te derrumbes, aquí estamos nosotras para ayudarte''. Esas pequeñas locas que, cuando ya no queda nadie, cuando todos se han ido, continúan ahí. Porque a pesar de los malos momentos, seguimos juntas, porque las quiero como hermanas, porque nunca me han fallado, siempre saben darme una respuesta a mis preguntas, una explicación a mis dudas, una sonrisa a mis momentos pesimistas y un abrazo cuando lo necesito. Porque me hacen ver que la amistad está por encima de todo, de todos, porque con simples gestos me hacen ser feliz y sentirme afortunada de tenerlas conmigo. Porque, aunque seamos totalmente diferentes, nos completamos y por eso estamos tan unidas, y porque me hacen ponerme mega ñoña y escribir cursiladas como esta.
Por todo eso, os quiero.
PTMJ.

lunes, 4 de febrero de 2013

Él


'Corriendo como nunca, el viento y las miles de gotas de lluvia que caían chocaban con mi cuerpo, empapándome, dificultando mi visión del camino. Las hojas de los árboles completamenete mojadas llenaban el suelo de aquel inmenso parque. El frío del invierno me calaba los huesos y solo se oía el chapoteo de mis pies chocando con cada charco que encontraba a mi paso.
Más veloz que el propio viento, solo tenía una imagen en mi cabeza, su mirada. Y eso hacía que se me escaparan sonrisas entre las bocanadas de aire que cogía.
Levanto la cabeza y diviso entre toda la lluvia, una silueta, y no dudé ni un segundo de su presencia, allí a lo lejos, tan veloz como yo, dirigiéndose hacia mi, con las mismas ganas de encontrarnos, las mismas sonrisas en la cara, los mismos deseos.
El tiempo se me hizo eterno y a la vez se convirtió en un instante, pues cuando quise darme cuenta, esa silueta ya se encontraba parada, inmóvil, con los brazos abiertos, esperando mi llegada. Y cuanto más me acercaba a él, más preciosa podía ver su sonrisa. Sin parar un instante llegué a milímetros de sus brazos, y me lancé a abrazarle.
Le echaba tanto de menos, sus ojos azules, su sonrisa cautivadora, su voz dulce, su pelo oscuro como la noche, a él.
Como si de una película se tratara, nos miramos a los ojos, con una sonrisa sincera en la cara, empapados, debajo de aquella lluvia torrencial, pero sin importarnos nada más que ese simple momento, ese instante. Me acercó a él, cogiéndome de la cintura con una mano y apartando mi pelo con la otra y, como en todos esos momentos tan preciosos de película, me besó. Entonces pensé ''ahora me tocaría despertar, esto es demasiado perfecto para ser real, para que no sea un sueño.'' Pero no fue así. Era real. Estaba con él, como llevaba deseando desde hacia tanto tiempo.'