jueves, 30 de mayo de 2013

Mi conciencia II

Que pronto olvidaré el color de tus ojos,
y tú olvidarás el mío.
Y cuando llegue la noche
los recordarás,
justo tal y como te miraban ese día,
cuando fueron tuyos.
Cuando se oían hasta los latidos,
hasta el silencio de mi conciencia,
cuando las luces de la ciudad les gritaban
a tus jodidos y preciosos ojos oscuros.
Respira, calma, sonríe, grita, vive,
golpea mi recuerdo y acaricia ese pasado.
Pero nunca dejes que se marche,
volando, como el tiempo,
como aviones de papel.
Nunca dejes de sonreír,
nunca me rasgues la piel,
pues ya duele bastante el olvido
o el peso de miles de deseos,
que sabemos que existieron, que sabemos que se han ido.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mi conciencia I

Empiezo a pensar que no me conozco en absoluto,
ni lo que pienso, ni lo que hago, ni lo que digo,
o que quizá me conozco demasiado bien.
Me pierdo en mi conciencia,
haciéndole caso a ratos,
odiándole a otros tantos.
Maldita la astucia que me corroe,
que me hace sobrepasar siempre la raya,
esa fina línea entre hacer lo correcto,
y acabar siendo esclava de mis errores.
Malditos el ángel y el demonio que se apoyan en mis hombros,
que un día creí muertos, cuando en realidad, simplemente
se escondían.
Y me susurran desde las sombras,
desde mi propia sombra.
Me tientan y me pueden,
porque ellos son yo misma.
Yo ya no sé qué hacer con ellos,
yo ya no sé qué hacer conmigo.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Mi piel II


Tus ‘Todo o nada’, mis dos mundos.
La cosa va de  ‘los dos extremos opuestos.’ Genial.
No tener nada, y que vengan de la nada a dártelo todo,
y que entonces vuelva de esa ‘nada’ otro ‘todo’ y te pierda.
En el cielo y el infierno, viviéndolos a partes iguales.
Como kryptonita, o como un veneno adictivo.
Ahí me encuentro yo, entre el ‘todo’ y la ‘nada’, perdida, totalmente confundida.
No pretendas que te de mi ‘todo’ de la nada, porque no puedo.
Aunque quiera, aunque te quiera, no puedo.
Yo no funciono así.
Eso sería lo fácil, y sabes perfectamente que no somos de cosas fáciles.
Pero sigo sin entender tus jodidos ‘todo o nada’.

Me rompieron en pedazos y me reconstruiste,
pero te llevaste uno de esos trozos.
¿Y ahora qué coño hago yo con el resto?
En ese trozo entraba parte de mi cabeza,
de mi conciencia, de mi cordura, de mi ego,
de mis recuerdos, de mi orgullo,
de mi piel.

Mi piel I


¿Qué qué me pasa? Tú, eso me pasa.
Me pasaste, me pasas y me pasarás.
Que mi cabeza olvida, pero mi piel  no.
Mi piel, que aún recuerda el tacto de tu piel,
los días, las noches, y las madrugadas sin dormir.
¿Y qué me dices de mis cicatrices? Tu jodido reflejo en mí.
Tú y miles de pensamientos que me llenan la cabeza y cada parte de mi cuerpo.
Nos hemos bebido a medias, como el alcohol, ¿recuerdas?
Y ni veintitrés litros de alcohol te podrán borrar.
A medias nos hemos quedado, si saber qué hacer.
Que dijimos por las buenas, y al final ni por las malas.
¿Qué nos queda? Lo que tú nos has dejado.
O lo que tú has querido dejarme.
Me has desordenado.
Y todavía espero como una idiota que vengas a ordenarme.

sábado, 11 de mayo de 2013

Por todos ellos

Por todas esas noches en vela, esperando esa respuesta a ese mensaje que nunca llegó, o sin poder dormir porque las lágrimas no te lo permitían, o por darle mil vueltas a las cosas en tu cabeza y desesperarte por no encontrar una solución a tus problemas. Por esos abrazos que, cuando luchabas por que tus lágrimas no se escaparan de tus ojos, hacían que empezara una tormenta interminable. Por esas mentiras que parecían tan reales que se convertían en tu cabeza en verdades, que luego te daban como la realidad en la cara, y te hundían, te destrozaban. Por todos esos sueños que nunca se hicieron realidad o todas esas promesas que nunca se cumplieron, que quedaron en el olvido y que al recordarlo solo te hicieron hundirte cada vez un poco más. Por todas esas sonrisas fingidas o esos ''estoy bien'' que ni tú misma te creías. Por todos ellos.
Por todas esas noches en vela al no querer dormirte por estar hablando con ella, o por pasarla simplemente viendo fotos juntas y sonriéndole como una idiota a una pantalla. Por todos esos momentos en los que te has sentido completamente viva, por hacer lo que te gusta, lo que quieres, lo que te hace sentirte bien. Por todos esos instantes que no querías que se acabaran nunca, que los habrías hecho eternos. Por todas esas sonrisas que te sacaban entre lágrimas, o en los mejores momentos de tu vida. Por todos esos abrazos que sin palabras decían ''no sabes cuanto te he echado de menos''. Por todos ellos.
Por todas estas frases que, al fin y al cabo, solo son recuerdos. Felices y tristes, pero recuerdos.
Por mi felicidad en este instante y mi tristeza pisada, olvidada.
Por todos ellos.

lunes, 6 de mayo de 2013

Hola, soy la mala hostia de Patt y vengo a dar por culo


Ten cuidado con los deseos que pides, pues se pueden hacer realidad.
Realidad que te explota en la puta cara.
¿Y los sueños? ¿Qué me dices de los sueños o las promesas? Eso son lo mejor.
Cuando te imaginas un mundo completamente perfecto en el que reina tu felicidad, en el que nada puede ir mejor, y cuando crees que estas en la cima de ese mundo resulta que te encuentras en la cima de una mentira. Una mentira a tus espaldas que te ha llevado tan, tan alto, que te suelta sin avisar. Y te mata, literalmente. Mata toda ilusión que pudieras tener.
Y entre tantas caídas y mentiras crees que hacer lo mismo es lo correcto, así que como una jodida idiota vas y lo haces. Y ahora la que falla eres tú, y ya no sabes dónde meterte.
A veces lo que más te gusta no es lo que más te conviene, a veces tienes que renunciar a cosas por conseguir otras aún mejores, a veces tienes que usar esa puta cabeza y empezar a pensar un poco.
Que no siempre se puede tener lo que quieres, y lo digo por mí y por todos, que somos muy ilusos y así no se puede ir por la vida. Que si tienes algo bueno, aprécialo cuando lo tienes y no cuando has sido tan gilipollas de perderlo.
Hola, soy la mala hostia de Patt y vengo a dar por culo como nunca en una mierda de entrada.
Llega un momento en el que te saturas completamente, y ya no puedes explotar porque llevas explotando mucho, mucho tiempo. Y entonces ¿Qué te queda? Mala hostia, por todas partes. Porque aquí un abrazo sobra, y un puñetazo a una pared es rutina. Que ni me quiero hacer la víctima ni quiero culpar a nadie, porque en este punto empiezo a pensar que tengo toda la culpa de todo y a la vez no tengo la culpa de nada. Y las ganas de gritar con todas mis fuerzas desde un lugar bien alto y que me escuche el mundo aumentan cada segundo.
Aunque en realidad todo esto es mío, de mi cabeza, que parece que lo hago todo difícil. O que lo hacen demasiado difícil y me rallo hasta este punto. Pero ya total, las cosas no pueden ir peor, ya estoy completamente en la mierda. Y no, no voy a acabar esta entrada con un final optimista como un ‘’solo me queda seguir avanzando’’ porque ya no sé cuándo empezaré a avanzar o si me voy a quedar durante mucho más tiempo en esta mierda. Así que acabo esta entrada con un:
‘’La vida es puta, y la gente que la vive lo es más.’’

jueves, 2 de mayo de 2013

¿Porqué lo hacemos todo tan difícil?


¿Porqué lo hacemos todo tan difícil?
Parece que siempre nos gusta escoger el camino difícil, aún habiendo miles de caminos fáciles, lo elegimos. También es verdad que si es fácil no vale la pena, pero, ¿Y lo genial que sería conformarnos simplemente con pequeños los detalles?
No quiero buscar sus besos en otros labios, ni tener que preocuparme por que entre miradas haya algo más que eso, simples miradas. No quiero tener que esquivar abrazos con segundas, ni crear una armadura alrededor de mi cuello para no caer y fallar, como parece ser costumbre. No quiero que mil estacas me rallen la cabeza, porque si me tienen que hacer daño, solo quiero que lo haga una. Y que me mate si es necesario. No quiero  otras camas que no sean la suya, ni te quiero’s a los que no sé cómo responder porque sé que no son un te quiero de amistad. No quiero hacer daño a nadie y tampoco quiero sufrir, porque creo que la vida es lo suficientemente larga como para aprender a ignorarme y no caer en mi juego, porque puedo llegar a ser muy hija de puta. Y puedo llegar a querer más de lo que nadie ha podido querer a alguien. Mi ego es muy grande, aunque mi corazón lo supera, y por suerte o desgracia prefiero hacerme el mayor daño a mi antes que hacérselo a cualquier otro. No quiero crear un mundo de un beso, o de un simple abrazo. No quiero esos ‘todo o nada’ cuando una amistad podría superar a cualquier historia que nos montemos en nuestra cabeza, porque creo que somos jóvenes para enamorarnos, que si vas a darle tu felicidad a alguien, que solo sea a una persona, no la dividas entre varias, sufrirás más. Porque el mundo me dio la espalda y me hizo no creer en el amor, hasta que llegó ella y me cambió todos los esquemas, y fue entonces cuando el mundo se giró a verme, y fue entonces cuando no quise ser de nadie más que de ella.
Quiero ser feliz, poder coger de la mano a una persona con más sentimientos que cabeza y que no signifique un capítulo más en mi vida, que sea simplemente una muestra de cariño. Quiero dar abrazos como forma de saludo, y que me cojan fuerte, y me suelten con una sonrisa en la cara.
Quiero hacer simple un sentimiento tan complejo como el amor.
Quiero que hagamos las cosas más fáciles, mientras nos preguntamos:
¿Porqué lo hacemos todo tan difícil?