Hablemos de sueños, bueno, seamos realistas, vivamos pesadillas.
Volemos bien alto hasta llegar al infierno, o aún mejor, soñemos que ahí arriba hay un cielo que nos va a salvar, o hagamos que algo inexistente exista, si total, de sueños vivimos, y de realidades morimos.
Hagamos que las temperaturas aumenten, aunque seamos de hielo por dentro, o consigamos que llueva bajo techo, venga, vamos a hacer ancho lo estrecho.
Vamos a llenar nuestros pulmones de humo, ¿por qué no? Vente a ahogar nuestras penas en Absenta y nuestros problemas en Vodka barato, o a intentar flotar entre nubes verdes, a cesar de desgastarnos un rato.
Vamos a fingir positividad mientras pensamos en echarnos la soga al cuello, vamos a sonreír por fuera y a rompernos más por dentro, qué más da. Vamos a echarle las culpas al tiempo, a las distancias, a los momentos, o como siempre a la vida, que es muy puta, aunque yo hoy en eso no entro.
¿Sabes? Con una mano agarro el karma, y rozo la suerte con un dedo (ni mala, ni buena, sino lo tercero), mi paciencia es mi mejor arma que se me esfuma cuando voy pedo, y cuando no, como más techo que mi pecho ha tocado suelo, (y mira que caigo veces, y mira que levantarme nunca puedo.)
Me estoy cansando de escribir tanta mierda, de mi rutina, de que siempre pierda.
Me estoy cansando de mí, y de lo que tengo de puertas para fuera.
martes, 26 de noviembre de 2013
jueves, 21 de noviembre de 2013
Vamos directos al decimosexto pedazo
Para reconocer recuerdos tenemos ya camino escrito,
más lluvia que humo, y muchas, muchas hojas de papel,
con todos sus dobleces, como si de aviones se tratase.
Y podría contar cada noche que me he dormido a la luz
de tus ojos, pero prefiero contar las que voy viviendo.
Porque cualquier melodía se queda corta escuchándola
con tu voz en mi oído y tus manos recorriendo
la silueta de mi cuerpo.
Que quiero despertar los rumores que nos hagan eternas,
y dormirme entre tus sueños con sabor a dieciséis otoños
con sus dieciséis inviernos.
Y extinguir a todos esos demonios que te atrapan
siempre que intentamos llegar a la cima,
o eso creemos,
y que me lleven al infierno por ello si hace falta.
Que me conozco cada rincón de tu cuerpo,
cada lunar de tu espalda, y todos y cada uno
de los secretos que tu piel esconde.
E incluso por esa forma tuya de agachar la cabeza tímidamente
y sonreír de medio lado
dejaría mi vida entera a parte y, aún más,
mis verdades con sus mentiras.
Porque no he visto en el mundo miradas más sinceras que las tuyas,
ni textos que griten más que tus silencios,
con todos sus puntos y comas,
sus espacios y sus tempos.
Y porque ni el más fuerte de los sentimientos
puede igualar a lo que me llena el pecho
cada vez que te pienso, (y mira que invierto tiempo en eso.)
Maldita dulzura la tuya que me hace sobrepasar siempre los límites,
perder la cordura y llevarme de cabeza a la locura
con solo rozarte.
Déjame perderme en tus ojos y beber de ellos,
o encontrarme ahí donde los vértices de tus piernas se unen
para dar lugar a un solo cielo.
más lluvia que humo, y muchas, muchas hojas de papel,
con todos sus dobleces, como si de aviones se tratase.
Y podría contar cada noche que me he dormido a la luz
de tus ojos, pero prefiero contar las que voy viviendo.
Porque cualquier melodía se queda corta escuchándola
con tu voz en mi oído y tus manos recorriendo
la silueta de mi cuerpo.
Que quiero despertar los rumores que nos hagan eternas,
y dormirme entre tus sueños con sabor a dieciséis otoños
con sus dieciséis inviernos.
Y extinguir a todos esos demonios que te atrapan
siempre que intentamos llegar a la cima,
o eso creemos,
y que me lleven al infierno por ello si hace falta.
Que me conozco cada rincón de tu cuerpo,
cada lunar de tu espalda, y todos y cada uno
de los secretos que tu piel esconde.
E incluso por esa forma tuya de agachar la cabeza tímidamente
y sonreír de medio lado
dejaría mi vida entera a parte y, aún más,
mis verdades con sus mentiras.
Porque no he visto en el mundo miradas más sinceras que las tuyas,
ni textos que griten más que tus silencios,
con todos sus puntos y comas,
sus espacios y sus tempos.
Y porque ni el más fuerte de los sentimientos
puede igualar a lo que me llena el pecho
cada vez que te pienso, (y mira que invierto tiempo en eso.)
Maldita dulzura la tuya que me hace sobrepasar siempre los límites,
perder la cordura y llevarme de cabeza a la locura
con solo rozarte.
Déjame perderme en tus ojos y beber de ellos,
o encontrarme ahí donde los vértices de tus piernas se unen
para dar lugar a un solo cielo.
martes, 12 de noviembre de 2013
The final Riot intro
So your father told you once
that you were his princess,
you won't see the castle,
you cannot find your prince.
And now you've grown a lot
and your dress don't fit right,
your daddy's not a hero,
he stole your chariot.
So here you are in pieces
trying to prove to us it's real,
the softness of your smile
and the lies you want to feel.
The scales beneath your skin
are showing off today,
there's evil in your heart
and it wants out to play.
And I have made a home here,
for me,
you'll burn it down with your fantasy.
that you were his princess,
you won't see the castle,
you cannot find your prince.
And now you've grown a lot
and your dress don't fit right,
your daddy's not a hero,
he stole your chariot.
So here you are in pieces
trying to prove to us it's real,
the softness of your smile
and the lies you want to feel.
The scales beneath your skin
are showing off today,
there's evil in your heart
and it wants out to play.
And I have made a home here,
for me,
you'll burn it down with your fantasy.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Y ya vamos por el décimo
Es triste ver cómo te rompes, y cómo todos tus pedazos se los va llevando el viento, pero es más triste ver cómo pasas de romperte en mil pedazos a desgastarte poco a poco, con el tiempo. Ver cómo ya no puedes llorar, porque ya no te quedan lágrimas que derramar, o ver cómo todos esos sentimientos tan fuertes que siempre has tenido ahora te convierten en piedra, y dejas de sentir. Es triste que tus reflejos hayan visto más sonrisas falsas que sinceras, o que llegues incluso a olvidar la sensación de reír a carcajadas. Dejar de sentir ilusión por las cosas y pasar a sentirte en una agobiante y constante rutina. Es triste ver cómo te empieza a invadir más pesimismo que felicidad, o cómo la ansiedad es una cosa más de tu día a día, cómo ya no ríes ni lloras, simplemente te limitas a vivir, o algo así. Es triste que pases a mantenerte en silencio mientras te haces daño a ti misma, y que al final nadie se de cuenta de lo que te pasa, pero eso está bien. Está bien no estar bien. Es triste acabar encerrada en ti misma, acabar sintiéndote como tu alma en tu propio cuerpo, esperando a que llegue alguien o algo que te saque de esa depresión, de esa desesperación, y es triste ver como ese 'algo' nunca llega. Es triste sentirte así, sentirte inútil, sentirte muerta por dentro, aunque supuestamente respires por fuera, pero más triste es ver tu vida pasar y no formar parte de ella.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)