Debería dejar de soñar que puedo mover el mundo con las yemas de mis dedos, porque al final este acaba rondando hasta aplastarme.
Debería dejar de pretender que un astuto cuerpo cruzará el andén eterno que yo acabo de recorrer,
solo para cogerme por la cintura y acabar en un beso que expire un:
'a la mierda con todo y que se joda la suerte';
debería dejar de soñar con frases indiferentes seguidas de otras tantas
que podrían acabar de improvisto en la puerta de mi casa
con un ramo de tulipanes amarillos;
debería dejar de idealizar el amor como un sentimiento que da felicidad y vida
para pasar a verlo, realistamente, como una forma de autodestrucción;
debería dejar de querer improvisar mi vida como si yo fuese dueña de ella,
como si pudiese dejarme llevar, cuando en realidad no puedo ser libre ni en mi propia jaula;
debería dejar de ser tan ilusa al pensar que, cualquier día,
podrías presentarte en la puerta de mi casa,
subida en cualquier coche, para fugarnos a cualquier sitio;
debería dejar de intentar hacer feliz a lo que se sitúa como centro de mi mundo,
ya que ese centro se encuentra, digamos, un poco desplazado.
Pero también debería empezar a hacer más caso a mis sentidos que a mi razón,
dejarme llevar por ellos, aunque con los ojos cerrados y el corazón abierto.
Y las ganas, debería coger todas mis ganas y tirar todos mis miedos,
debería arriesgarme de una maldita vez, eso debería hacer.
Cruzar ese andén eterno para cogerte por la cintura y darte un beso que expire en un:
'a la mierda con todo y que se joda la suerte';
empezar a mandarte mil frases cargadas a rebosar de indiferencia
para acabar de improvisto en la puerta de tu casa con un ramo de tulipanes amarillos;
idealizar el amor como una auténtica forma de vida,
preciosa autodestrucción, dulce pecado;
improvisar mi vida haciéndome dueña de ella, dueña de mí misma
llevar el mando, la satisfacción de mis aciertos y el peso de mis errores,
romper los barrotes de esa jaula para hacer el mundo mío;
presentarme esta misma noche en la puerta de tu casa,
conduciendo mi propio coche para fugarnos a cualquier sitio.
Debería devolver a su sitio ese centro en el que hace ya tiempo que te has convertido,
mi centro.
Debería coger este maldito mundo y aplastarlo con las palmas de mis manos.
Y debería hacerlo ya.
domingo, 25 de mayo de 2014
miércoles, 7 de mayo de 2014
Intento de.
Quererla podemos todos, no
es difícil.
Pero sé que yo, yo lo
hago más que ninguna.
No me habléis de amor si
no le habéis visto despertar,
y cómo, mientras se
estira entre bostezos,
el mundo empieza a pesar
un poco menos.
Y su maldita mirada, no he
visto ojos más intensos,
tanto que vacían hasta a
la propia luna,
y a la vez llenan de
anestesia mis venas.
Ella es ese momento antes
del orgasmo,
esa primera bocanada de
aire al sacar la cabeza del agua,
esos tres centímetros
antes de tocar el suelo
tras una caída libre,
siendo ella el paracaídas.
Que me conozco su voz
cantada, gritada y susurrada,
Y sus palabras más
sucias, y las más bonitas,
y las más tristes, y las
más malas.
Me he apostado la vida por
un cielo hipotético,
y mientras respiro a
medias, ella juega con la otra mitad
que me mantiene viva.
No sabéis lo que es sentir
más miedo que ganas
y aún así saltar al
vacío, perder la conciencia,
y acabar en la
tranquilidad de su cama.
Que sé lo que es caminar
de puntillas sobre su in certeza
mientras me digo: ''Hoy
sí, pero, ¿y mañana qué?''
y aún así no soltar
cuerda.
Porque ella es el único motivo por el que soy capaz
de romper mis miedos con las manos
y soplarlos hasta que no quede más humo en mis pulmones..
y soplarlos hasta que no quede más humo en mis pulmones..
Y qué si soy una loca
soñadora
que solo busca dormir
sobre su espalda
y contar los lunares que
queden
más cerca de los míos.
Porque quererla, podemos
todos.
Pero sé que yo, yo lo
hago más que ninguna.
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