Quererla podemos todos, no
es difícil.
Pero sé que yo, yo lo
hago más que ninguna.
No me habléis de amor si
no le habéis visto despertar,
y cómo, mientras se
estira entre bostezos,
el mundo empieza a pesar
un poco menos.
Y su maldita mirada, no he
visto ojos más intensos,
tanto que vacían hasta a
la propia luna,
y a la vez llenan de
anestesia mis venas.
Ella es ese momento antes
del orgasmo,
esa primera bocanada de
aire al sacar la cabeza del agua,
esos tres centímetros
antes de tocar el suelo
tras una caída libre,
siendo ella el paracaídas.
Que me conozco su voz
cantada, gritada y susurrada,
Y sus palabras más
sucias, y las más bonitas,
y las más tristes, y las
más malas.
Me he apostado la vida por
un cielo hipotético,
y mientras respiro a
medias, ella juega con la otra mitad
que me mantiene viva.
No sabéis lo que es sentir
más miedo que ganas
y aún así saltar al
vacío, perder la conciencia,
y acabar en la
tranquilidad de su cama.
Que sé lo que es caminar
de puntillas sobre su in certeza
mientras me digo: ''Hoy
sí, pero, ¿y mañana qué?''
y aún así no soltar
cuerda.
Porque ella es el único motivo por el que soy capaz
de romper mis miedos con las manos
y soplarlos hasta que no quede más humo en mis pulmones..
y soplarlos hasta que no quede más humo en mis pulmones..
Y qué si soy una loca
soñadora
que solo busca dormir
sobre su espalda
y contar los lunares que
queden
más cerca de los míos.
Porque quererla, podemos
todos.
Pero sé que yo, yo lo
hago más que ninguna.
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