miércoles, 25 de junio de 2014

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Quizá no sea el mejor momento para existir, quizá la suerte no está de mi parte.
Quizá nunca lo ha estado.
Ya puestos a hacerlo mal inconscientemente, al menos voy a hacerlo consciente y a disfrutarlo.
Y si hay que dejar al mundo patas arriba, pues al tema.
Prometo poner más coraza y menos corazón,
los instintos por delante, y la verdad... la verdad es otro tema.
Y ya puestos a romper, prometo que esta vez sean reglas, camisetas y medias,
y nunca, reitero, nunca dejaré que esa mierda llamada sentimientos
saque cuerdas para atarme.
Prometo desnudarme de visibilidad, hacer que no vean los ojos,
para que el corazón simplemente no sienta.
Y si alguna vez aparece otro ticket pinchado en mi corcho -cosa que ya dudo mucho-
prometo deshacerme de él tan rápido como lo hago con esos recuerdos
que no debería tener rondándome la cabeza.
Ya puestos a engañar a los sentidos y a los sentimientos,
prometo acabar dejando de ser yo, para simplemente ser lo que fui.
El juego de mi vida, leyendo entre líneas y tirando los dados
dejándoselos al azar, y a ver qué sale.
Prometo no herir, destrozar o concluir con soluciones estúpidas,
inconscientemente, al menos.
Aunque, como ya he dicho,
prometo hacerlo mal si es que soy consciente.

domingo, 25 de mayo de 2014

Debería

Debería dejar de soñar que puedo mover el mundo con las yemas de mis dedos, porque al final este acaba rondando hasta aplastarme.
Debería dejar de pretender que un astuto cuerpo cruzará el andén eterno que yo acabo de recorrer,
solo para cogerme por la cintura y acabar en un beso que expire un:
'a la mierda con todo y que se joda la suerte';
debería dejar de soñar con frases indiferentes seguidas de otras tantas
que podrían acabar de improvisto en la puerta de mi casa
con un ramo de tulipanes amarillos;
debería dejar de idealizar el amor como un sentimiento que da felicidad y vida
para pasar a verlo, realistamente, como una forma de autodestrucción;
debería dejar de querer improvisar mi vida como si yo fuese dueña de ella,
como si pudiese dejarme llevar, cuando en realidad no puedo ser libre ni en mi propia jaula;
debería dejar de ser tan ilusa al pensar que, cualquier día,
podrías presentarte en la puerta de mi casa,
subida en cualquier coche, para fugarnos a cualquier sitio;
debería dejar de intentar hacer feliz a lo que se sitúa como centro de mi mundo,
ya que ese centro se encuentra, digamos, un poco desplazado.

Pero también debería empezar a hacer más caso a mis sentidos que a mi razón,
dejarme llevar por ellos, aunque con los ojos cerrados y el corazón abierto.
Y las ganas, debería coger todas mis ganas y tirar todos mis miedos,
debería arriesgarme de una maldita vez, eso debería hacer.

Cruzar ese andén eterno para cogerte por la cintura y darte un beso que expire en un:
'a la mierda con todo y que se joda la suerte';
empezar a mandarte mil frases cargadas a rebosar de indiferencia
para acabar de improvisto en la puerta de tu casa con un ramo de tulipanes amarillos;
idealizar el amor como una auténtica forma de vida,
preciosa autodestrucción, dulce pecado;
improvisar mi vida haciéndome dueña de ella, dueña de mí misma
llevar el mando, la satisfacción de mis aciertos y el peso de mis errores,
romper los barrotes de esa jaula para hacer el mundo mío;
presentarme esta misma noche en la puerta de tu casa,
conduciendo mi propio coche para fugarnos a cualquier sitio.
Debería devolver a su sitio ese centro en el que hace ya tiempo que te has convertido,
mi centro.
Debería coger este maldito mundo y aplastarlo con las palmas de mis manos.
Y debería hacerlo ya.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Intento de.

Quererla podemos todos, no es difícil.
Pero sé que yo, yo lo hago más que ninguna.

No me habléis de amor si no le habéis visto despertar,
y cómo, mientras se estira entre bostezos,
el mundo empieza a pesar un poco menos.

Y su maldita mirada, no he visto ojos más intensos,
tanto que vacían hasta a la propia luna,
y a la vez llenan de anestesia mis venas.

Ella es ese momento antes del orgasmo,
esa primera bocanada de aire al sacar la cabeza del agua,
esos tres centímetros antes de tocar el suelo
tras una caída libre,
siendo ella el paracaídas.

Que me conozco su voz cantada, gritada y susurrada,
Y sus palabras más sucias, y las más bonitas,
y las más tristes, y las más malas.

Me he apostado la vida por un cielo hipotético,
y mientras respiro a medias, ella juega con la otra mitad
que me mantiene viva.

No sabéis lo que es sentir más miedo que ganas
y aún así saltar al vacío, perder la conciencia,
y acabar en la tranquilidad de su cama.

Que sé lo que es caminar de puntillas sobre su in certeza
mientras me digo: ''Hoy sí, pero, ¿y mañana qué?''
y aún así no soltar cuerda.

Porque ella es el único motivo por el que soy capaz
de romper mis miedos con las manos
y soplarlos hasta que no quede más humo en mis pulmones..

Y qué si soy una loca soñadora
que solo busca dormir sobre su espalda
y contar los lunares que queden
más cerca de los míos.


Porque quererla, podemos todos.

Pero sé que yo, yo lo hago más que ninguna.

martes, 22 de abril de 2014

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Percepción única, 'todo o nada',
el desdén hacia mi indecisión,
la desazón, el ansia de lo inalcanzable,
y aquel desequilibrio que nos hacía andar
sobre hilos de sal, y...
La sal en las venas,
las venas rasgadas,
rasgadas las penas,
y a penas sentir nada.
Mala suerte pasada
cuando aquella sintió,
y tras mil doscientas caladas,
besó,
hirió y




desangró.
Y pobres pieles quemadas...


martes, 25 de marzo de 2014

Plomo en tus venas.

Cuando parece que todo está bien
es cuando más estoy para el arrastre.
Experta en apariencias,
en fingir, en lunas llenas
y pechos vacíos.
En quemar y soplar las cenizas,
en volar sujetando vidas
y hacerlas libres
mientras voy cosiéndome
a las llamas del infierno.
En necesitar -y carecer-
de un latido que no llega
al contrario que esa muerte temprana
que, por desgracia,
siempre vacila una aparición
desde el pie de mi flexo.
En ser marea
y plomo en tus venas,
en convencer a los sentidos
de que la felicidad
no puede llegar más allá de donde
mi aliento les lleve.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Espaldas vírgenes y vientres veteranos.

La anestesia se me está pasando,
y mientras me repongo,
por la ventana,
parece que la noche grita en silencio
con una sonrisa de media luna.
Papeles de poesía por todas partes
forman un caos que huele a morbo,
y más palabras sucias que sutiles
van invadiendo cada recoveco de mi habitación.
Unas cuantas horas en vela
que no quieren apagarse,
con lunares por estrellas, y hielos
recorriendo espaldas vírgenes 
y vientres veteranos.  
Latidos parados que marcan ritmos
y el Sáhara en mi cama,
dulces labios, tiempo pasajero,
puertas abiertas entre las piernas del pecado.
Que ardan en fuego los paréntesis fríos
enciende otra copa
y sírvete otro cigarro,
quiero verte debatir entre mi piel
y tus manos.


domingo, 2 de marzo de 2014

Andria


You still cross my mind from time to time. And I mostly smile.
Still so set on finding out where we went wrong and why.
So I retrace our every step with an unsure pen,
trying to figure out what my head thinks,
but my head just ain't what it used to be.
And then again, what's the point anyway?
I remember you ascending all the stairs up to the balcony
to see if you could see me - hidden quietly away
And I remember the skin of your fingers,
The spot three quarters up I'd always touch when I was out of things to say.
You held my hand, but you were too afraid to speak and I could never understand.
I remember when you leaned in quick to kiss me, and I swear,
that not a single force on earth could stop the trembling of my hand,
And I remember how you smiled through the smoke
in a crowded little coffeehouse and laughed at all my jokes.
And I remember the way that you dressed and,
how we wasted all the best of us in alcohol and sweat
And I remember when I knew that you'd be leaving, how I barely kept up breathing
and I bet if I had to do it all again, I'd feel the same pain,
And I remember panicked circles in the terminal in tears.
How I wept to god in fits. I've hated airports ever since.
It must be true what people say, that only time can heal the pain.
And every single day I feel it fade away, but -
I still remember how the distance tricked us,
and lead us helpless by the wrist into a pit to be devoured.
I still remember how we held so strong to this,
though we had never really settled on a way out.
I still remember the silence, and how we'd always find a way
to turn and run to our mistakes.
I still remember how it all came back together just to fall apart again.
My dear, I hear your voice in mine.
I've been alone here, I've been afraid, my dear.
I've been at home here. You've been away for years. I've been alone.
I breathed your name into the air; I etched your name into me.
I felt my anger swelling; I swam into its sea.
I held your name inside my heart, but it got buried in my fear.
It tore the wiring of my brain; I did my best to keep it clear.
So, dear, no matter how we part, I hold you sweetly in my head.
And if I do not miss a part of you, a part of me is dead.
If I can't love you as a lover, I will love you as a friend.
And I will lay a bed before you; keep you safe until the end.

jueves, 27 de febrero de 2014

Algún día.

Algún día os hablaré de los aviones de papel que hacen que el tiempo vuele, 
esos tickets de momentos únicos sometidos a papiroflexia 
para crear recuerdos tallados en madera.
Del día en el que vi romperse al mito de vencer a la tercera
cuando las ganas se vencieron mutuamente a la cuarta.
De los dieciocho, perdón, dieciséis mil motivos 
que se pueden llegar a tener para arriesgarse, 
sabiendo que valdrá la pena hacerlo.
De los pijamas compartidos, la falta de ropa sin vergüenza alguna, 
el doble fondo de armario, o el olor de una colonia en una simple sudadera 
que puede llegar a alegrarte un día entero.
De los bares con sus escaleras, de las fincas con sus estrellas, 
de los sofás cama, de los cinturones sin desabrochar,
de las casas ajenas con sus baños, de las noches en vela.
De los portátiles apagados sin avisar de madrugada, las sábanas enredadas 
entre las que se encuentran siluetas, o las mantas
que parece que vienen siempre con sofá incluido.
De los corchos con más recuerdos que chinchetas, de las cajas secretas,
del momento en el que dejé de atender a los finales de las películas,
y a sus principios.
De los recuerdos que dejan marcas, de las marcas que traen recuerdos,
de las historias que se van escribiendo poco a poco
con canciones, fotografías y vídeos como tinta.
Algún día os hablaré de nuestros 'algún día',
del día en el que ella me dijo 'algún día serás mía'
y, bueno, el resto es algo nuestro.

domingo, 9 de febrero de 2014

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¿Quién ha dicho que la soledad no es buena?
2:23 de la madrugada. Y sí, yo debería estar más que durmiendo, pero.
Así que, después de haber estado alrededor de una hora -sin exagerar- dando vueltas por la cama, con los ojos como platos, y contando más de mil quinientas trece ovejas, me he dispuesto a escribir, a ver si tal. Y eso, que aquí estoy.
Después de unas cuantas meditaciones filosóficas he llegado a la conclusión de que a veces un poco de soledad no sienta nada mal -y cuando digo a veces digo siempre que respire, que así mejor-, porque encontrarte a ti mismo puede llegar a ser mucho más satisfactorio -me han dicho- que encontrar  amores fugaces de estos que se te escapan entre los dedos y se quedan en el olvido. Aunque bueno, si os digo la verdad, nunca me he encontrado, ni mucho menos. Pero ese no es el caso. Total, que pensando y pensando se me ha empezado a pasar el tiempo -la maldita hora de la que os he hablado- y menos mal que no estaba compartiendo ese tiempo con nadie, porque habría sido una gran pérdida. Pues, en realidad no sé muy bien lo que quiero decir, o sí. El caso, estar solo está bien, te hace darte cuenta de quién eres, o al menos de quién no eres, te para un poco de tanta rutina y tanto caos, o quizá te desordena un poco más ese caos (si es que aún se puede) pero, al fin y al cabo, te desordenas y pierdes tu tiempo tú mismo, tú solo y por ti, y eso es algo que no le afecta a nadie más, cosa positiva.
No compartas tu vida en exceso con alguien, porque eso implica compartir tanto virtudes como defectos, y sobre todo, el tiempo y el caos: el tiempo es algo que nunca vuelve, y el caos es algo que, en fin, nunca se ordena -al menos mi caos lleva dieciocho años ahí dando por saco y nada, que no hay manera-. Ya sabéis, a quien madruga, Dios está de vacaciones.

domingo, 26 de enero de 2014

C.

En la llanura que es tu espalda
voy dibujando un pentagrama 
que toco con las teclas 
que son tus costillas
mientras estás desnuda en mi cama.
Tu cuello me llama,
pidiendo a gritos unos labios,
unos dientes
que muerdan tus ganas.
Tus clavículas
y los salientes de tus caderas
que me pasan de cuerda a loca
se llevan demasiado bien
con el roce de mi boca.
Que para mi una noche es poca
para sacarte de mi imaginación
como es imposible que una canción
resuma una vida entera.
Y espera, no seas impaciente
apaga la luz y enciende tu mente
que se te escape esa sonrisa
que siempre me espera
y que llega deprisa.
Por el suelo tu camisa,
esa que me pondré al despertarme,
esa que te robaré de madrugada,
esa que voy a quedarme.
Y es que lo pienso y
estoy enamorada
de tu capacidad para decirme 'ven'
sin en realidad decirme nada.

martes, 21 de enero de 2014

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No te esfumes -Le pedi-, no te vuelvas a ir, por favor.
Pero suplicar no sirvió de nada.
Se fue, simplemente, se fue con los horarios fijos, las clases prácticas de cordura, mis ganas -con alguna que otra promesa-, la fuerza de voluntad que no sé de dónde coño saqué, la piel fina con su tacto de seda, esa razón que de vez en cuando pasaba por mi cabeza para hacer acto de presencia, unas cuantas sonrisas que ¿Quién ha dicho que no fuesen verdaderas?, esas canciones con su fuerza de la mano de mi autoestima, y con todos esos cafés nada más comenzar el día que siempre venían seguidos de un ''hoy va a ser el comienzo de algo grande''. Por qué no.
Se fue, con todo eso, y en su lugar me dejó este inmenso caos.
¿Y ahora qué cojones hago yo para ordenar este desorden en el que yo misma estoy perdida?
Se fue mi maldita conciencia, y veo que no tiene intención de volver.

jueves, 16 de enero de 2014

-Como siempre-.

Y al final uno, qué remedio,
acaba asumiendo la situación.
Se resigna
y se dice a sí mismo:
'¿Para qué?
Si total ya,
qué mas da.'
Y se da por vencido,
o por ganado, o por algo.
El caso es que
ya no hay nada que hacer.
Tan solo aceptarlo
o asumirlo,
cualquiera de las dos,
y convencerse de que
la próxima vez
todo irá mejor.

miércoles, 15 de enero de 2014

16012014

Ahora el tacto de mis sábanas se me hace más fino porque estás tú entre ellas, y la música me envuelve más cuando escucho todas esas frases de canciones que ya hemos hecho nuestras, solo nuestras; y el hecho de que tu voz ahora hace de mi conciencia y despierta mis sentidos cada vez que viaja por mis oídos, ¿Y qué me dices de esas primeras noches en las que nos pedíamos a gritos en silencio un beso que nunca vino? y a la cuarta va la vencida, lo conseguimos. Y dieciséis mil vidas no me bastarían para poder saborearte lo suficiente, y sino pregúntaselo a mis sueños. Que ahora las horas son más sencillas con tu silueta rondando por mi cabeza, el café me sabe mejor cuando lo desayuno contigo, la rutina se me rompe en más carcajadas que caras largas con tan solo leerte, y que tú completas los motivos por los que he de borrar cicatrices y dejar a un lado esas malditas heridas que no dejaban de sangrar; y no hablemos de tu olor en mi ropa y la sonrisa de idiota que se me queda al verte, o de esa estúpida sensación que me encoge el pecho cada vez que te pienso, cada vez que te siento. Que para hablar tenemos ya recuerdos y recuerdos, y sino háblales desde aquel quince de septiembre, y a los que no creyeron en nosotras cuéntales cuántas cimas hemos alcanzado, y las que nos quedan.
Y ya cinco.

domingo, 5 de enero de 2014

Mi peor enemigo

Cuando es de día, mi peor enemigo está a mi alrededor, siguiéndome a todas partes, siempre ahí observándome, tocándome. Por las noches, mi peor enemigo lo ocupa todo, incluso el aire que respiro, las sábanas de mi cama, las paredes de la habitación. Todo.
Cada vez que me miro al espejo, mi peor enemigo me devuelve la mirada. Es un rostro cansado, serio, demacrado, terrorífico. Por eso me da tanto miedo mirarle y que me mire. A veces me pregunto qué es lo que verá cuando me observa tan serio en el espejo.
Los peores momentos son cuando se mete dentro de mí. Ya no ocupa el exterior, sólo está en mi cabeza, mis piernas, mis brazos, mi tripa. Entonces es cuando decido defenderme, echarle de mi cuerpo, echarle de mi vida para siempre. Pero nunca se cómo hacerlo. He intentado muchas cosas y la única que funciona, aunque sea temporalmente es hacerme daño a mí misma porque también se lo hago a él. Le hago sufrir del dolor y por unas horas o por unos días mi peor enemigo desaparece.
Lo único que quiero es que se vaya para siempre, que me deje de una vez tranquila.
Lo he estado pensando y creo que ya se cómo hacerlo.
Adiós a todos, adiós mamá, adiós papá. Si vuelve mi peor enemigo decidle que yo ya me he ido.




-A.

sábado, 4 de enero de 2014

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Cada día
noto cómo me come la noche,
cómo me atrapa, cómo me engulle,
y cómo no puedo escapar de sus garras.
Noto cómo todo lo malo
que se fue con la luz del día
vuelve con las sombras,
y me rasga la piel
hasta alcanzar mis entrañas.
Nace de mi cabeza
llegando a mis pensamientos,
y se esconde en mis manos
y hace que se muevan.
Veo cómo hace cosas malas,
cómo equivoca mis ideas,
y me hace hacerme daño a mí misma
aunque yo no lo quiera.
Y en las tinieblas en las que me encuentro
cada día, cada luna,
siempre llena, de miedo,
sola, completamente sola,
pasa por mi cabeza un pensamiento,
y es quedarme soñando
y no despertarme nunca de ese sueño.