Cada día
noto cómo me come la noche,
cómo me atrapa, cómo me engulle,
y cómo no puedo escapar de sus garras.
Noto cómo todo lo malo
que se fue con la luz del día
vuelve con las sombras,
y me rasga la piel
hasta alcanzar mis entrañas.
Nace de mi cabeza
llegando a mis pensamientos,
y se esconde en mis manos
y hace que se muevan.
Veo cómo hace cosas malas,
cómo equivoca mis ideas,
y me hace hacerme daño a mí misma
aunque yo no lo quiera.
Y en las tinieblas en las que me encuentro
cada día, cada luna,
siempre llena, de miedo,
sola, completamente sola,
pasa por mi cabeza un pensamiento,
y es quedarme soñando
y no despertarme nunca de ese sueño.
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