Y ya cinco.
miércoles, 15 de enero de 2014
16012014
Ahora el tacto de mis sábanas se me hace más fino porque estás tú entre ellas, y la música me envuelve más cuando escucho todas esas frases de canciones que ya hemos hecho nuestras, solo nuestras; y el hecho de que tu voz ahora hace de mi conciencia y despierta mis sentidos cada vez que viaja por mis oídos, ¿Y qué me dices de esas primeras noches en las que nos pedíamos a gritos en silencio un beso que nunca vino? y a la cuarta va la vencida, lo conseguimos. Y dieciséis mil vidas no me bastarían para poder saborearte lo suficiente, y sino pregúntaselo a mis sueños. Que ahora las horas son más sencillas con tu silueta rondando por mi cabeza, el café me sabe mejor cuando lo desayuno contigo, la rutina se me rompe en más carcajadas que caras largas con tan solo leerte, y que tú completas los motivos por los que he de borrar cicatrices y dejar a un lado esas malditas heridas que no dejaban de sangrar; y no hablemos de tu olor en mi ropa y la sonrisa de idiota que se me queda al verte, o de esa estúpida sensación que me encoge el pecho cada vez que te pienso, cada vez que te siento. Que para hablar tenemos ya recuerdos y recuerdos, y sino háblales desde aquel quince de septiembre, y a los que no creyeron en nosotras cuéntales cuántas cimas hemos alcanzado, y las que nos quedan.
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