más duda que verdad,
más pensamientos que tristeza,
y más piedra que cristal.
Y cicatrices, sobre todo soy cicatrices.
Y de tanta cicatriz he llegado a ser 'más coraza que corazón', he llegado a comer suelo y techo, permanecer en mil triángulos, y a saber más de labios que de las cabezas que los mueven, y de ambos. Y seguimos contando.
He llegado a tocar con una mano la cima y con la otra el fondo, el cielo y el infierno, la verdad y la mentira, y aun creyendo que me arrepentiría de todo, con el tiempo no lo hice de nada.
He llegado a mentir a la suerte mirándole a los ojos, y a la vez no haberme atrevido a mantenerle la mirada fija a la felicidad, a parpadear justo en el momento menos indicado, a guiñarle un ojo al karma y que, en consecuencia, me haya derivado en este inmenso caos.
He llegado a serle sincera a una gran mentira, a convertirme en una inocente en manos de un titiritero, a volverme pluma en un huracán, y a la vez esconderme detrás de un escudo de mentiras, volverme más hija de puta de lo que debería, anclarme a mis ideas con tal de no salir herida, y a nadar en aguas llenas de tiburones, con el pequeño detalle de que yo era la única que sabía que estos eran vegetarianos.
He llegado a dejarme la voz gritando en silencio, a dejarme los pulmones entre calada y calada, a ahogarme entre vaso y vaso, a dejarme la poca piel que me queda entre tantas cicatrices, y a aprender a mantener la respiración y huir cuando todo se pone demasiado turbio.
He llegado a querer con locura, y a formar parte de esa locura, a acabar pensando con cordura y aún así seguir haciendo las cosas mal, por el simple echo de conocer lo prohibido, pero también he amado como nadie lo ha podido hacer nunca, y he llegado a dar una gran parte de mí en un amor ciego, con mi fe y dos dedos de frente, arriesgando, y supuestamente ganando.
He llegado a ser ese ''amor de verano'' y un ''amor extranjero'', ese ''tanto tiempo para conseguirte para perderte en tan solo un día'', ese ''has ordenado mi caos y ahora te vas con una parte de mi'', ese ''sé mía esta noche'' o ese ''para siempre'' que nunca me han dejado cumplir. He sido ese beso, esa caricia, ese abrazo, ese orgasmo, esa mirada, ese escalofrío, ese mordisco, ese arañazo, he sido todo eso.
He llegado incluso a ser yo misma, después de tanto tiempo sin serlo, a pasar por mil facetas, a ganar miles de apuestas con el mundo, y a perder otras tantas, he llegado a ser feliz, y a no serlo.
Y, aún por encima de todo esto, lo que nunca estará en pasado serán mis cicatrices, también llamadas 'recuerdos', que nunca van a desaparecer de mi cabeza, de mi piel.