sábado, 31 de marzo de 2012

Dos.

Dos, el número de nuestra vida, el número por el que nos guiamos, el número por el que vives. Dos padres que nos dan la vida; dos son los ojos que tenemos, que nos ayudan a ver la vida desde diferentes perspectivas, a vernos a nosotros mismos, ver el mundo; dos son las piernas, que nos sustentan, los brazos que nos impulsan, las manos con las que podemos tocar el cielo; dos son los oídos, con los que podemos escuchar las más hermosas melodías; dos son los movimientos del corazón, que nos mantiene con vida; dos son los caminos a seguir, el bueno y el malo, el que nos dará la felicidad o el que nos perderá en el olvido; dos son los principales sentimientos, amor y odio, incompatibles y a la vez tan semejantes; dos son las personas que se quieren, sean del sexo que sean, el amor es solo uno. Luego llegará una tercera persona que querrá hundirte, pero tres son multitud. Dos son los corazones de dos enamorados, un único sentimiento, dos cuerpos. Solo dos segundos son necesarios para que se junten dos labios, para sentir doscientos escalofríos recorriéndote el cuerpo;  dos amigos que te ayudan en los malos momentos, que te hacen reír en los buenos, dos minutos con ellos es suficiente para ser feliz; dos oportunidades de hacerlo bien, de perdonar; dos vidas separadas que no se conocen, y nunca se conocerán; dos miradas que se cruzan, dos manos que se entrelazan, dos suspiros, una esperanza; dos son el cielo y el infierno, el recuerdo y el olvido; el ayer, al que no hay que volver, el mañana, que ya está escrito.

martes, 27 de marzo de 2012

El reflejo


Aquella pesadilla le había hecho creer que era algo real, que había sentido y había vivido, acelerando los latidos de su corazón, provocandole el llanto y un despertar brusco.
Yacía en su cama, las lágrimas recorrían su rostro haciendo que su primera visión del día fuese tenue y distorsionada.  Cuando abrió los ojos, una sensación de seguridad le llenó por completo, no había sido más que un sueño. Se levanto, aún temblando, y se miró en el espejo de su habitación. En efecto, ella estaba bien, sana y salva, pero se dio cuenta de que no todo estaba bien.
Miró su figura en el espejo, aquella persona que estaba reflejada, ella, le decía algo con la mirada, algo inquietante, le llamaba. Acercó su mano lentamente hacia el espejo, con miedo, queriendo averiguar qué estaba pasando. El reflejo hizo lo mismo, repitiendo el movimiento hacia ella. Cuando estaba a escasos milímetros del espejo, la silueta reflejada le agarró la mano, de forma rápida y segura, pero no le dejó escapar. Ella se quedó paralizada, no podía ser. Su pesadilla se estaba volviendo a repetir.
La figura de ella misma le arrastró al otro lado del espejo. Todo era oscuro, siniestro, pero lo que más le espantó fue ver que todos sus miedos se encontraban allí, y no podía escapar de ellos.
Miró a la silueta que le había agarrado, con cara de terror, y vio como esta se iba haciendo cada vez más vieja, sin haber disfrutado de su juventud. En ella vio su miedo por desperdiciar su vida, por no aprovechar las oportunidades, por malgastar su tiempo. Vio una oscuridad inmensa, voces, gritos, lugares oscuros de los que no podía escapar. Empezó a olvidar pequeños detalles, que se comvirtieron en grandes recuerdos, pero seguía recordando su miedo a caer en el olvido, a ser ignorante, a no tener un fin en la vida. De repente el suelo se empezó a inclinar, haciéndola resbajar hacia el vacío, viendo su miedo a la muerte muy presente. Se agarró a un saliente, no quería morir, nadie quiere morir. Las lágrimas le impedían ver lo que estaba pasando a su alrededor, como sus miedos se iban cayendo a ese vacío, como todo desaparecía. No logró aguantar mucho agarrada a ese saliente, y, resignada a morir, vio su vida pasar mientras caía a la nada.
Pero la caída fue más corta de lo que esperaba.
Empezó a ser consciente de que seguía viva, pero no tenia el valor de abrir los ojos para saber en que lugar estaba ni para ver más miedos, no quería sufrir mas.
Notó que estaba tumbada, encima de algo blando, ''puede que sean nubes'' pensó, ''puede que esté en el cielo. O quizá este en el infierno, no entiendo lo que pasa''.
No quería seguir con esa sensación de tener la muerte en los talones. Abrió los ojos.
Yacía en su cama,  las lágrimas recorrían su rostro haciendo que su primera visión del día fuese tenue y distorsionada. Parecía un bucle, solo que esta vez fue diferente. Antes de levantarse de la cama, de mirarse al espejo sabiendo que iba a volver a sufrir como nunca antes lo había hecho, se dijo a si misma ''tengo que afrontar mis miedos, luchar contra ellos. Cerrando los ojos y evitándolos, no voy a conseguir nada''. Se levantó decidida, sabiendo que, pasara lo que pasara, lo afrontaría, y lucharía. Se miró en el espejo. La chica del reflejo era ella, pero esta vez era completamente independiente. Le miró a los ojos, transmitía sensación de calma y tranquilidad. Le sonrió, ya no tenia miedo.
''Afronta la realidad, puede que sea mejor de lo que esperas. Inténtalo, se fuerte.''

jueves, 22 de marzo de 2012

Poco a poco, tiempo al tiempo.


Un suspiro, una lágrima, una caricia, una sonrisa, un escalofrío, un instante.
La distancia separa cuerpos, no corazones. La razón no vence al corazón si la mente no se lo permite. Tienes que ser fuerte, cómete el mundo, no dejes que él te coma a ti.
Dale un respiro a tu corazón, eres libre.  La noche llena de oscuridad la luz de la vida, no sientes, solo vives, con paciencia. Te salvan de la caída los mismos brazos que te abrazaron en el pasado, el mismo sentimiento. Tienes muchas horas, el reloj corre rápido, no pienses, no dejes que se pase, solo actúa.  No esperes que las cosas sucedan pos sí solas, si lo haces, estás perdido. Hay esperanzas, para el resto de tu vida, si algo tiene que pasar, pasará.
Estás terminado cuando el tiempo termina y no terminas lo que has empezado. Esa nos es la forma de hacerlo bien, si piensas que el otro lo hará, y el otro piensa lo mismo, nunca vais avanzar. Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Día a día, momento a momento. Poco a poco, tiempo al tiempo.

martes, 20 de marzo de 2012

Tú.

Un parque, enorme, había césped por todos lados. Te veía a lo lejos, un rayo de sol te iluminaba haciendo parecer que todo a tu alrededor no era nada, porque tú lo eres todo, eras la perfección en persona. Se respiraba aire de felicidad, una brisa de verano, luz.
Fui corriendo, mis ganas de abrazarte me impulsaron a ello. En un instante ya estaba detrás de ti, me acerqué sigilosamente, te tapé los ojos con las manos. Esos ojos verdes que, al mirarlos, te hacen sentir en el cielo, te llenan de amor, te deslumbran, embelesan.
Sonreíste, sabias perfectamente quien era. Dijiste mi nombre en una carcajada. Me cogiste las manos, me acercaste a ti. Ese cosquilleo que se siente cuando se esta enamorado, que recorre toda tu espalda, que llega hasta tus dedos, que te hace sentir viva. Tú me provocas esa sensación.
A escasos milímetros de tu boca, un momento demasiado perfecto. Me besaste.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Una noche


Una noche triste y fria
en una playa mojada
las huellas que existian
desaparecen en la nada

Los rayos de sol desmuestran
que los dias tienen final
y que bajo la luna acechan
todos los miedos, el mal.

El viento susurra a momentos
la mente se encuentra dispersa
lo que antes parecia un secreto
ahora es una simple promesa

El mar en calma descansa
la arena cambia de aspecto
todas las sombras olvidadas
tienen alli su encuentro

la oscuridad acecha
las almas salen de sus nidos
los truenos anuncian tormenta
la luz del cielo se ha ido

La noche cerrada sucede
bajo las estrellas apagadas
la luna llena aparece
y da comienzo la manada

Huir no sirve de nada
la voz no existe, no llama
las horas pasan en calma
dan paso a la madrugada.

martes, 13 de marzo de 2012

Dime, ¿qué nos ha pasado?

No soporto la situación en la que estamos. Yo ya no soy yo, esto me está matando. Nos separa un abismo de miedos, mentiras y sentimientos. Se nos da genial fingir que todo va muy bien, que no pasa nada, pero sabemos perfectamente que no es así. No quiero sentir esto que siento, de verdad, lo odio, pero no puedo hacer nada para remediarlo. Mi felicidad se quedó aparcada aquel día a principios de este año. Mi corazón, mi aliento, todo en lo que creo, lo tienes tú. No puedo pasar pagina, no puedo borrar el pasado, no puedo huir de lo que pasa, no es bueno. Es una lucha entre el amor y el odio, entre el recuerdo y el olvido, entre el corazón y la razón, entre tú y yo. No quiero que te vayas de mi vida, quiero que te vayas de mi corazón. No puedo vivir con este sentimiento, sentirte tan cerca, tenerte tan lejos, hacer que no pasa nada, cuando, detrás de esta pantalla, tú sabes perfectamente lo que está pasando. No me das respuestas, o al menos respuestas válidas. ¿Qué quieres de mi? ¿Por qué no veo sinceridad en esta situación? Estamos en la cuerda floja, no te quiero hacer daño, no me quieres hacer daño. Esto no funciona así. Sabes que lo dejaría todo por ti. Es, simplemente, que no te quiero perder. No quiero que te olvides de lo que hemos pasado. Esto me supera, y ya no se que mas hacer. A veces siento que me falta algo, y ese algo eres tú. Dime ¿qué nos ha pasado?

miércoles, 7 de marzo de 2012

Como si estuvieses solo


Cuando crees que todo te sale mal, que todo lo que quieres desaparece, que todo en lo que crees son simples sueños, cuando aspiras a cosas que crees imposibles y que no consigues nada de lo que quieres, sientes que no encajas en ningún lado. Y cuando digo en ningún lado, es en ninguno. Como si estuvieses solo, y nadie supiera lo que piensas o lo que sientes. Como si estuvieses resignado a vivir luchando sin conseguir nada, sin felicidad. Cuando ves que estas cayendo al vacío y no hay nadie para cogerte, los problemas se amontonan y tu vida no puede con ellos, pasas más tiempo pensando que actuando, no te aceptas a ti mismo por como eres, solo te ves defectos, crees que nadie puede tener una vida peor que la tuya o que nadie ha pasado por lo que tú has pasado. Cuando es difícil entenderte, no te entiendes ni tu mismo, cuando lo ver todo gris y no te acuerdas de tu sonrisa, cuando lo único que ve tu espejo son lágrimas, cuando sonríes por fuera a algo que te mata por dentro, cuando no aceptas la realidad como es o la sigues demasiado al pie de la letra. Cuando no sabes en qué o quien refugiarte, pierdes las esperanzas en todo, te derrumbas como si nada de lo que has hecho, vivido, haya valido la pena. Cuando hes cometido muchas locuras que no te benefician, cuando has perdido la fe y no te queda nada en lo que creer, cuando la vida real te parece un agujero negro, cuando todo se convierte en un circulo del que no puedes salir.

 No te digo que seas feliz, no creo en la felicidad. Es imposible ser feliz. Pero si medianamente feliz. Ver lo positivo en lo negativo, solo eso, nada mas. Pi´énsalo, la vida es muy corta para vivirla mal, ¿no?

jueves, 1 de marzo de 2012

La música hay que vivirla



La música es algo más que una simple palabra, que una melodía, que una canción. La música es un sentimiento, y una virtud. No todo el mundo puede apreciarla ni a todo el mundo le parece indispensable. La música es un estilo de vida, es una pasión. La música hay que vivirla, sentirla. No hay nada más perfecto que componer una canción, aunque sea en tu cabeza.
Un piano es un simple instrumento con teclas, blancas y negras, que en un principio parece muy complejo, pero es una forma de vivir. Es lo que me da la vida. Cuando necesito respuestas, simplemente me siento delante del piano, dejo que las ideas pasen de mi cabeza a mis brazos, y bajen por las manos a mis dedos. El secreto es dejarse llevar. Dejar que los dedos vuelen por las teclas, que toquen lo que tu corazón quiere oír, tú le pones la melodía al momento, tú decides tu estado de ánimo, tú mandas. Hay sentimientos que no se pueden expresar con palabras, yo los expreso con la música. La música esta en cada momento de nuestras vidas, aunque no nos demos cuenta. Una canción que te recuerda a alguien, a algo. Recuerdos encerrados en canciones, en melodías o en simples notas. Supongo que es algo raro, pero mi vida no tendría sentido sin música.