domingo, 26 de enero de 2014

C.

En la llanura que es tu espalda
voy dibujando un pentagrama 
que toco con las teclas 
que son tus costillas
mientras estás desnuda en mi cama.
Tu cuello me llama,
pidiendo a gritos unos labios,
unos dientes
que muerdan tus ganas.
Tus clavículas
y los salientes de tus caderas
que me pasan de cuerda a loca
se llevan demasiado bien
con el roce de mi boca.
Que para mi una noche es poca
para sacarte de mi imaginación
como es imposible que una canción
resuma una vida entera.
Y espera, no seas impaciente
apaga la luz y enciende tu mente
que se te escape esa sonrisa
que siempre me espera
y que llega deprisa.
Por el suelo tu camisa,
esa que me pondré al despertarme,
esa que te robaré de madrugada,
esa que voy a quedarme.
Y es que lo pienso y
estoy enamorada
de tu capacidad para decirme 'ven'
sin en realidad decirme nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario