domingo, 3 de noviembre de 2013
Y ya vamos por el décimo
Es triste ver cómo te rompes, y cómo todos tus pedazos se los va llevando el viento, pero es más triste ver cómo pasas de romperte en mil pedazos a desgastarte poco a poco, con el tiempo. Ver cómo ya no puedes llorar, porque ya no te quedan lágrimas que derramar, o ver cómo todos esos sentimientos tan fuertes que siempre has tenido ahora te convierten en piedra, y dejas de sentir. Es triste que tus reflejos hayan visto más sonrisas falsas que sinceras, o que llegues incluso a olvidar la sensación de reír a carcajadas. Dejar de sentir ilusión por las cosas y pasar a sentirte en una agobiante y constante rutina. Es triste ver cómo te empieza a invadir más pesimismo que felicidad, o cómo la ansiedad es una cosa más de tu día a día, cómo ya no ríes ni lloras, simplemente te limitas a vivir, o algo así. Es triste que pases a mantenerte en silencio mientras te haces daño a ti misma, y que al final nadie se de cuenta de lo que te pasa, pero eso está bien. Está bien no estar bien. Es triste acabar encerrada en ti misma, acabar sintiéndote como tu alma en tu propio cuerpo, esperando a que llegue alguien o algo que te saque de esa depresión, de esa desesperación, y es triste ver como ese 'algo' nunca llega. Es triste sentirte así, sentirte inútil, sentirte muerta por dentro, aunque supuestamente respires por fuera, pero más triste es ver tu vida pasar y no formar parte de ella.
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