jueves, 30 de mayo de 2013

Mi conciencia II

Que pronto olvidaré el color de tus ojos,
y tú olvidarás el mío.
Y cuando llegue la noche
los recordarás,
justo tal y como te miraban ese día,
cuando fueron tuyos.
Cuando se oían hasta los latidos,
hasta el silencio de mi conciencia,
cuando las luces de la ciudad les gritaban
a tus jodidos y preciosos ojos oscuros.
Respira, calma, sonríe, grita, vive,
golpea mi recuerdo y acaricia ese pasado.
Pero nunca dejes que se marche,
volando, como el tiempo,
como aviones de papel.
Nunca dejes de sonreír,
nunca me rasgues la piel,
pues ya duele bastante el olvido
o el peso de miles de deseos,
que sabemos que existieron, que sabemos que se han ido.

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