Tus ‘Todo o nada’, mis dos
mundos.
La cosa va de ‘los dos extremos opuestos.’ Genial.
No tener nada, y que
vengan de la nada a dártelo todo,
y que entonces vuelva de
esa ‘nada’ otro ‘todo’ y te pierda.
En el cielo y el infierno,
viviéndolos a partes iguales.
Como kryptonita, o como un
veneno adictivo.
Ahí me encuentro yo, entre
el ‘todo’ y la ‘nada’, perdida, totalmente confundida.
No pretendas que te de mi ‘todo’
de la nada, porque no puedo.
Aunque quiera, aunque te
quiera, no puedo.
Yo no funciono así.
Eso sería lo fácil, y
sabes perfectamente que no somos de cosas fáciles.
Pero sigo sin entender tus
jodidos ‘todo o nada’.
Me rompieron en pedazos y
me reconstruiste,
pero te llevaste uno de
esos trozos.
¿Y ahora qué coño hago yo
con el resto?
En ese trozo entraba parte
de mi cabeza,
de mi conciencia, de mi
cordura, de mi ego,
de mis recuerdos, de mi
orgullo,
de mi piel.
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