Mis más de 20 teclas
blancas y negras no dejan de pensarte,
junto con mi cabeza, y mis
recuerdos,
y han llegado a la conclusión
de que cada vez
te echan más de menos.
Pero saben que estarás
bien,
estés donde estés,
saben que vas a ser feliz,
aunque ya no estés aquí.
Más de doscientas veces
recuerdo esas palabras
‘’mi pianista, nunca
desistas’’,
y ese orgullo con el que
se te iluminaba la cara al verme.
Siempre vas a tener un
hueco en mi cabeza,
en mi conciencia.
Siempre recordaré todo lo
bueno.
Te quiero mucho,
Abuelo.
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