lunes, 21 de enero de 2013

Abrió los ojos.


Sentía su presencia a mi lado, su olor en mi almohada, y su respiración a milímetros de mi. Y me decidí a abrir los ojos, y en efecto, allí estaba. No pude evitar acariciarle la cara, preciosa, como siempre, mientras le miraba con gesto de felicidad. Entonces, una sonrisa apareció en su boca, que me hizo morir de amor. Abrió los ojos aún sonriendo y, sin mediar palabra, me besó.
Y entonces desperté.

No hay comentarios:

Publicar un comentario