Tras largas horas delante
de un folio en blanco, miles de ideas que han rondado por mi cabeza pero que
nunca han llegado a ser escritas, unas cuantas tormentas, bolas de papel
tiradas por el suelo con miles de historias sin acabar, o terminadas, pero que
nunca verán la luz, unos cuantos vasos de café vacíos y mucho, mucho cansancio,
he decidido que voy a escribir lo que pienso.
Sin borrar nada,
simplemente, lo que se me pase ahora mismo por la cabeza.
Y lo mejor de todo esto es
que ahora mismo tengo la cabeza en blanco y una sonrisa de hija de puta en la
cara. Y me encanta.
Porque es la primera vez
en mucho tiempo que no le estoy dando vueltas a nada, no me rallo, no busco
segundas, no vacilo, simplemente, no pienso. Y también hacía mucho que no tenía
una sonrisa tan convincente ni que reflejase tan bien cómo me siento. Porque me
siento bien, jodidamente bien.
Y ahora es cuando se debe
pensar ‘’¿Por qué?’’, pues ni yo lo sé.
Me he dado cuenta de que
lo único que vale en esta vida es ser feliz, pase lo que pase, hagas lo que
hagas, estés donde estés, intenta ser feliz. Siempre.
Y yo ahora mismo soy
feliz, viviendo mis miles de historias, con mis secretos y mis verdades, mis
días y mis noches, cada uno con su mundo, a los de siempre y donde siempre, con
mis mentiras piadosas, mi presente por delante y mi pasado atrás, mi futuro sin
planear en exceso, esa sinceridad necesaria, mi música y mis ganas de comerme
el mundo.
Apagando mi vida cuando mi
ánimo baje.
Encendiendo mi vida cuando
mi música suba.
Y que mi música suba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario