domingo, 14 de abril de 2013

Tu piel.

Nos vimos a oscuras, con los ojos cerrados,
como todo lo que hacemos, sin ver.
No vemos lo que tenemos, lo que tuvimos o lo que tendremos,
quizá sea por el alcohol, la noche, el tiempo, las heridas,
o quizá sea porque simplemente, no queremos ver.
Esperar, mientras nos curamos de todas las tormentas,
y que nuestras cicatrices nos digan todo por lo que hemos pasado.
Que tu piel me diga que estarás bien,
que tus manos me digan que no me has fallado.
Y mientras tanto, recuerdos opacos,
entre sábanas, dieciséis, dos, veintitrés, Madrid, noche y perdida.
Guardados en cajones ocultos,
nuestros. Simplemente,
tu piel.


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