Ven, encuéntrame,
perdida entre mil recuerdos que no sé cómo olvidar,
que sé que nunca van a morir,
al contrario que mis suspiros,
que todo nuestro orden.
Y grito en silencio que el tiempo me salve,
me lleve, me arrastre, me guíe, me harte,
o simplemente, que me vuelva loca.
Me mate, por dentro,
ya que por fuera no lo hace.
Arriésgate ahora, quiéreme,
en este desorden que hemos montado,
cuando nuestra vida esté patas arriba,
entonces atrévete a quererme.
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