Deja de comerme la cabeza,
y empieza por comerme la boca.
Ni tan santa ni tan puta, simplemente
tan idiota.
O idiotas, como somos,
como siempre hemos sido,
pero lo bueno es lo que viene,
y lo malo es lo que ya se ha ido.
Ahora ven, sal de mi cabeza y ven a mi lado,
déjame morderte cada centímetro de tu piel,
déjame empezarte en un 'nunca acabado',
y clavar mis ojos en tu mirada color miel.
Susurrarte al oído,
mientras tu silueta me siente,
que mi verdad no se ha ido,
y ella misma no te miente.
Así que ahora, simplemente, ven,
deja que el tiempo pase
entre besos, miles de ellos,
lento como aviones aviones de papel,
o como veloces destellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario