Noche cerrada, me siento en las nubes,
sin mediar palabra sonrío, aquí me tienes.
Garganta quemada, yo me bajo, tú me subes
fijo mi mirada, veo como hacia mi vienes.
No dejes que me vaya.
Me coges deprisa, casi me derrumbo,
rozando el suelo me elevas, me atrapas.
Mi mirada fija ya no tiene rumbo,
estoy viendo el cielo, pero tú me lo tapas.
No dejes que me vaya.
El humo de mi cuerpo no quiere salir,
en medio del campo y me falta el aliento
Pero me siento bien, y creo verte sonreír,
aunque entre tanto mareo a penas te siento.
No dejes que me vaya.
Botellas de cristal como protagonistas,
las luces de colores no cesan de brillar.
Estoy viendo un final, no me tapes las vistas,
mantente quieto, no paras de girar.
No dejes que me vaya.
'No soy yo, estamos aquí quietos,
es tu cabeza que te está mareando.'
Me parece oírte decir eso a lo lejos,
estoy aturdida, no sé qué está pasando.
No dejes que me vaya.
Pero la noche cerrada se cierra del todo,
y las pocas luces que podría haber desaparecen.
Solo hay oscuridad, no veo nada, de ningún modo,
y los ruidos de mi alrededor escucho que decrecen.
No dejes que me vaya.
Entonces diviso tus ojos azules en esa oscuridad,
tu voz diciéndome 'todo irá bien, es pasajero.'
Hasta que al fin me sumerjo en esa profundidad,
y lo último que escucho es un dulce 'Te quiero.'
No dejes que me vaya.
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