martes, 10 de septiembre de 2013

El segundo de mis mil pedazos

Ojos cálidos, corazón de hielo,
no te atrevas a decirme que me fui sin avisar.
Me llevaste bien alto, hasta el jodido cielo,
y entre tanta  mentira me dejé llevar.

Desde ahí arriba fuiste tú quien me soltó
aunque tu puta indiferencia no lo quiera aceptar,
y rozando el suelo alguien más me cogió,
yo me agarré fuerte, y no me pienso soltar.

No intentes borrar lo que está en permanente
con mil lágrimas que sabemos que no son verdad,
quemando el pasado y congelando el presente,
o removiendo simplemente entera la ciudad.

No intentes encontrarme entre los recuerdos,
o con gente que ahora en mi vida está de más,
o con canciones con temas como 'te echo de menos',
porque si siempre vienes fácil, fácil te vas.

Y mientras fumas, recuerda, ¿Quién era tu fuego
cuando el mundo entero te pesaba encima?
El problema es que estoy cansada de seguirte el juego,
mientras te quedas fumando, yo llego a la cima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario