Por encima de tus hombros sujetar el mundo entero,
no poder mas y, simplemente, soltarlo,
y dejar que pase como de mil metros a cero.
Que se rompa,
que se quiebre completamente,
ese mundo que tuviste en tus manos,
que te hacía creerte tan fuerte.
Esa razón para seguir a delante,
de confiar ciegamente
y dejar de fallarte.
Que ahora se ha roto
y con él tu conciencia
y si de alma te quedaba poco,
que desaparezca.
Soltarlo, y gritar con todas tus fuerzas,
gritar en silencio
hasta que simplemente
mueras.
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