sábado, 7 de diciembre de 2013

Pero total, qué más da.

Tengo un 'te quiero' atragantado que no cesa en su intento de salir, y sé que si sigo fingiendo, voy a reventar. Y tengo mil canciones que me gritan en cada estrofa que nunca olvide, que me rasgan en la piel cada palabra que en su reverso trae a una persona, o un momento, o un lugar, con tinta invisible, y con sangre como recuerdo. Canciones que me dejan cicatrices con forma de dolor y depresión, y una bonita sonrisa rota que no quiere abandonar mi rutina. Guardo en mi cabeza demasiados borrones, tachones y pensamientos arrugados, y todos ellos, revueltos y amontonados, forman el caos más grande que jamás he sentido. Tengo apuntadas bajo cada baldosa de este suelo las veces que he caído vencida, y todas las veces que lo he dado todo por perdido y he estado a punto de rendirme; también tengo apuntadas en las tejas sobre mi techo las veces que he comido de este por tí, y supongo que seguiré contando. Tengo ralladas en mi mesa las más de mil noches de rabia y rencor que no he podido contener, y si no me crees, pregúntale a mi piel. He tenido todo el tiempo del mundo entre mis manos y simplemente las he abierto y he soplado para que se fuese, con un suspiro, como esperando a que algo bueno llegase, un milagro, algo que dejase cicatrizar a mis heridas, algo que nunca ha llegado. Pero nunca me he rendido, me habré fallado miles de veces, pero nunca me he rendido, y nunca me voy a rendir. Y podría seguir contando las piscinas de lágrimas de tristeza y desesperación que he llenado, o los hielos más fríos a los que mis sentimientos han superado, o las veces que me han sonreído las mañanas, me han alertado las tardes y me han devorado las noches, o las veces que he dicho 'estoy bien' y por dentro he pensado 'ojalá', o las veces que he creído sentir felicidad, o algo parecido, cuando en realidad solo eran ilusiones; pero total, qué más da.

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