ni lo que pienso, ni lo
que hago, ni lo que digo,
o que quizá me conozco
demasiado bien.
Me pierdo en mi
conciencia,
haciéndole caso a ratos,
odiándole a otros tantos.
Maldita la astucia que me
corroe,
que me hace sobrepasar
siempre la raya,
esa fina línea entre hacer
lo correcto,
y acabar siendo esclava de
mis errores.
Malditos el ángel y el
demonio que se apoyan en mis hombros,
que un día creí muertos,
cuando en realidad, simplemente
se escondían.
Y me susurran desde las
sombras,
desde mi propia sombra.
Me tientan y me pueden,
porque ellos son yo misma.
Yo ya no sé qué hacer con
ellos,
yo ya no sé qué hacer
conmigo.
Hacia muchísimo que no te leía, siempre se me pone la piel de gallina cuando escribes. Espero verte pronto. (@polarrroid)
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