viernes, 15 de junio de 2012

Fuego



El fuego ha quemado mis ganas de seguir adelante, ha convertido en cenizas todos mis sueños, mis ilusiones, mis ambiciones, lo ha reducido a la nada.  El calor ha hecho que se duerman mis sentidos, obligándome a vivir a oscuras, a guiarme a ciegas, a perderme en mi propia vida. Las llamas me persiguen, en cada paso que doy, me van pisando los talones, y no puedo correr más rápido. El humo me asfixia cuando intento llegar alto, haciéndome arrastrarme para poder seguir adelante, con las llamas a milímetros de mi, a mis espaldas. Todo es rojo, todo es negro. No hay agua, se ha evaporado, no hay esperanzas, se han esfumado. El fuego se va haciendo cada vez más grande y yo me siento cada vez más pequeña. Las ramas en las que me podía apoyar se han ido, ya no están. Quizá se las llevó el fuego, quizá las aparté sin darme cuenta. El viento hace que el monstruo llameante me alcance, que me engulla, sin que pueda hacer nada. No puedo con él, es superior a mi, como todo, no soy nada. Lo peor de todo, es que ese fuego lo he provocado yo, poco a poco, sin darme cuenta, sin darle importancia a una pequeña llama de una insignificante vela, llamada pasado. Pero la he alimentado con mis mentiras, mi poca autoestima y mi falta de voluntad. Esa diminuta vela ha acabado conmigo. Lo podía haber parado, ahora ya es demasiado tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario