martes, 3 de abril de 2012

En efecto.

Con los ojos cerrados, el sol me daba en la cara, haciéndome sentir bien. Era verano, notaba el calor en el ambiente y una brisa fresca. Yacía en un césped, todo era campo, era como un manto inmenso verde manchado por algunas pequeñas flores de colores. Respiro profundamente, pocas veces he podido respirar un aire tan limpio, pues el aire de ciudad está bastante contaminado. Lleno mis pulmones de aire fresco, y me atrevo a abrir los ojos. En un instante, el sol me ciega, pero pasados unos segundos puedo verlo todo con claridad. El césped llegaba donde no alcanzaba la vista, no había ni una nube en el cielo, pero no hacía excesivo calor. Las montañas a lo lejos hacen que las vistas sean impresionantes. Pero más impresionante aún era la persona con la que estaba. En efecto, era ella. Estaba tumbada, como lo estaba yo hace unos instantes. El sol le iluminaba la cara haciéndola brillar como un ángel, era lo más bonito del paisaje, ella. No pude evitar sonreír al verla. Me tumbé a su lado, apoyando mi cabeza en mi mano. Era preciosa, y me pareció ver que sonreía. Sabia que le estaba mirando. Abrió los ojos, me miró con una sonrisa de felicidad en la cara. Se inclinó hacia mi, en la misma postura. Mientras le miraba a los ojos le dije ''los sueños se pueden hacer realidad, si te lo propones. Tú eres mi sueño hecho realidad.''

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