-Ella es como el tabaco, cuando lo tienes y mientras lo estás fumando, eres feliz. Es una adicción que te está matando poco a poco, pero no te das cuenta, simplemente lo disfrutas, porque eso te hace feliz. Pero cuando ves se que te acaba, haces lo que sea por conseguir más, porque necesitas más, porque no quieres que esa felicidad acabe nunca. Y sigues comprando. Y al final todo esto te sale caro, llevas ya demasiado tiempo fumando, el cáncer ya lo tienes asegurado, y piensas: ¿Para qué dejarlo si al fin y al cabo voy a morir igual? Ya te has enganchado y no puedes vivir sin el tabaco, sin ella.
-Pero, ¿Y si aparece algo que te cree más adicción que el tabaco? El café, por ejemplo. Hace que te olvides de fumar, que salgas de la mala vida, te llena completamente y no te mata sin tú saberlo, tan solo te mantiene despierta, atenta a la realidad. ¿No crees que deberías apagar de una vez ese cigarro que no hace más que destrozarte por dentro y buscar una taza de café?
-El problema es que tendría que esperar a que se hiciera el café, y se enfriara, para poder disfrutarlo. Mientras que el cigarro solo me basta con encenderlo. Porque la adicción la necesito ahora, no en un tiempo. No puedo esperar a ese café que no se cuando llegará.
-El problema es que prefieres la facilidad del tabaco, aunque te mate, que la espera del café, de algo mejor, que te mantenga con vida. ''Lo bueno se hace esperar'', ¿No crees que el esperar a que se enfríe el café, esperar a que llegue esa persona que te llene, valdrá la pena? Ten paciencia, deja que se enfríe.
-Quiero esperar ese café, y le esperaré todo lo que haga falta, porque sé que valdrá la pena, que hará que me olvide completamente de este y todos los cigarrillos de mi vida. Pero mientras espero.. ¿Sabes qué?
-Dime.
-Mientras espero, fumaré cigarrillos.
No encuentro palabras para expresar lo mucho que me encanta, está muy bien, me encanta.
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