domingo, 19 de agosto de 2012

Me ha encontrado, le he encontrado.


Sentada en el borde de un precipicio, con una mano toco el cielo, con la otra acaricio el infierno, entre el bien y el mal, y me pregunto, ¿Cómo he llegado hasta este punto? Perno no encuentro respuesta, solo me responde el eco. Silencio, es lo único que se oye, silencio y mis pensamientos que llenan este desierto en el que se encuentran mis sentimientos, perdidos.Todo se ha evaporado, no llueve fuera, aunque si que llueve n mi ángulo de visión. La soledad invade hasta donde alcanza la vista, sigo viva. Aunque muerta de ilusión. No puedo evitarlo, nada de esto, el día no me sonríe, mi sonrisa desapareció hace mucho tiempo, o eso creo, no lo recuerdo, no recuerdo nada de mi pasado hasta ese preciso momento. ''¿Qué coño?'' pienso. Una sombra se acerca desde lejos, pero no me doy la vuelta, no vale la pena. Con la vista fija en un punto en el infinito, noto, veo que se sienta a mi lado, una figura, calmada. La ligera brisa de ese aislado medio infierno medio cielo me trae su olor, como una brisa fresca, lo que le falta a ese lugar. No me muevo, sigue sin valer la pena hacerle caso a nada. Sin mediar palabra, me mira fijamente, y noto su mirada clavada en mis ojos, que siguen ausentes. Una sensación extraña me inunda el interior, sé que le conozco, bastante, pero no sé de qué. Me giro, todo esto empieza a importarme lo suficiente como para prestarle algo de atención. Cara a cara, nuestros ojos se encuentran, nuestras bocas cerradas. Ni sonrisas ni contacto, aunque nuestros rostros son como carteles luminosos dejando ver la incredulidad de todo lo que está pasando. Empieza a sonar una canción, de la nada, que me hace recordad totalmente todo. Su mano se acerca a las mías, lentamente, me adelanto a ese momento mentalmente. En el preciso instante en el que noto su tacto, un escalofrío me recorre todo el cuerpo, desde mis manos que se unen a las suyas, hasta todos los rincones de mi ser. Ese escalofrío me paraliza, me hace pensar, demasiado quizá. Y recuerdos en mi cabeza empiezan a aparecer, como flashes, como una película que dura unos escasos segundos,  toda mi vida en un instante. Cierro los ojos con fuerza, no puede ser verdad, es la persona que llevaba tanto tiempo buscando. Me ha encontrado, le he encontrado.

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