domingo, 11 de noviembre de 2012
Hasta aquel día dos.
Nuestros ojos brillan, la noche chilla
que te bese.
La música sencilla
que no cese.
Tu mirada calmada
me estremece.
Una sonrisa antes de un beso
aparece.
Caricias por la espalda
respiración entrecortada
tú, mi todo, mi nada.
Nos rompemos en pedazos
los encontramos
pies descalzos
nos quemamos.
Y a cada latido, una canción
cada instante
perfección.
Dios,
¿Dónde has estado toda mi vida?
Escondida.
Hasta aquel día dos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario